15 Cosas que Solamente Comprenderán las Hijas de Padres Sobreprotectores

15 Cosas que Solamente Comprenderán las Hijas de Padres Sobreprotectores34Shares

Jamás comprendí por qué mi papá tenia que llamarme 24/7 para asegurarse dónde estaba y con quién. O por qué mi mamá nunca quiso hablar conmigo sobre los hombres. Pero ahora que soy mayor entiendo que sólo estaban haciéndolo por mi futuro. Pienso que soy una niña bien y debo agradecerles a mis padres por todo, pero en su momento detestaba que no me dejaran disfrutar de una fiesta, o cuando no me dejaban ponerme lo que quisiera.

Si tú también creciste con padres muy duros, a lo mejor entenderás estas 15 situaciones.

1. No había lugar par planes improvisados. Todo debía que ser previamente planeado

Una reunión espontánea con los amigos era imposible. Si quería salir de la cárcel de mi casa me tomaba varios días pedir permiso, y si eso no funcionaba, debía rogar. Pero, ¿para qué molestarte cuando sabías que al final nunca irías?

2. Y cuando finalmente ocurría un milagro y tus padres te daban permiso para salir, empezaba el interrogatorio

¿Con quién irás? ¿Cuáles son sus números de teléfono? ¿Estarás bajo la supervisión de un adulto? ¿Quiénes son sus padres? Tenías que proveer una lista exhaustiva de toda la información de tus amigos. Y, básicamente, tus padres sólo te dejaban relacionarte con las personas que conocías desde que naciste.

3. La fastidiosa hora de llegada

Cuando tenías 18 años tus padres te dejaron ir por primera vez a una fiesta de ‘chica grande’. Por lo que te soltaste el cabello y bailaste con tus amigas y algunos chicos, y cuando comenzaba realmente la fiesta, revisaste tu teléfono y tenias 8 llamadas perdidas de tu papá y un mensaje que decía: “¡Tienes que estar en casa justo ahora!” (No querías pensar en lo que te esperaba al llegar)

4. Tenías pegados tus horarios de clase en el refrigerador

De esa forma tus papás sabían dónde estabas en todo momento. A veces intentaban una llamada para probar: “Aquí dice que debes estar en clase de matemáticas, ¿por qué contestas y se oyen gemidos al fondo?

5. Sólo te quedaba soñar con las minifaldas y shorts en las tiendas pero nunca podías comprarlas

Llevar una falda dos pulgadas por encima de las rodillas era rebeldía. Tu vestuario tenía que ser sometido a una intensa revisión antes de que siquiera pudiera ser aprobado.

6. Sabes lo que es esto:

7. Tenías un novio a escondidas

Conociste a un chico en la escuela y fueron novios durante la preparatoria, pero jamás le dijiste a tus padres debido a que eran demasiado duros y si lo sabían podrías estar castigada hasta que tuvieras 40 años.

8.  Las vacaciones en familia a cualquier sitio significaba que tenías que estar en un radio de 5 metros al lado de tus padres

Sí, y esa norma seguía vigente incluso cuando tenias 15 años.

9. Si sabías algo sobre los cigarrillos, el alcohol y las drogas, te matarían

Y cuando se mencionaba algo que tuviese que ver con los tres, siempre era seguido de un sermón de tu mamá, que generalmente se extendía por horas y horas, una y otra vez.

10. Empezabas a temblar cuando estabas cerca del alcohol y los cigarros

Lo primero que se te venía a la cabeza era: “¿Qué sucede si huelen mi ropa y creen que yo lo hice? ¡Me muero!

11. Tus padres tenían cuatro ojos contigo

Ni siquiera podías pensar en tomar un trago de cerveza. Sus poderes sobrenaturales y su radar de la CIA expondrían tu desacato de las normas.

12. Jamás te dejaron quedarte a dormir en la casa de cualquiera de tus amigos

¡Pero mamá, la casa de Benjamina está justo al lado!

13. Al checar tu teléfono y darte cuenta que tenías más de 20 llamadas perdidas y mensajes de tu mamá, sería mejor ir pensando en una muy buena excusa

(Empieza a hiperventilar) “¡Me quedé sin batería!” era siempre la mejor excusa que te salvaba el pellejo. 

14. Era impensable traer algún amigo a casa

A menos que quisieras ser castigada hasta tu muerte.

15. Seguro recuerdas tu niñez, llena de súplicas a tus padres para que te dejaran hacer lo que quisieras

Si de verdad piensas al respecto, son recuerdos que guardarás para siempre. ¿Ahora comprendes por qué tenían todas esas normas para educarte? Su objetivo era hacerte la mejor persona que pudieras llegar a ser. Y debes admitirlo, el resultado valió la pena.

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