15 Problemas que sólo entenderán las chicas que siempre dicen las cosas como son

15 Problemas que sólo entenderán las chicas que siempre dicen las cosas como son254Shares

Ser una persona que va directo al grano tiene muchas ventajas. Cuando eres directa, significa que no le das la vuelta a los temas o asuntos que debes tratar y que confías en tus propias decisiones.

Pero como no todo es miel sobre hojuelas, ser alguien que dice las cosas de frente también tiene sus inconvenientes. Tu lengua ágil y pensamiento agudo pueden meterte en problemas sin que siquiera te des cuenta. Si eres la amiga que siempre habla de frente, esto es para ti.

1. Todo mundo cree que eres una maldita

Sólo porque tengas claro lo que piensas y lo dices exactamente como va, o porque cuando alguien hace algo que te molesta, abres y automáticamente escupes, no significa que seas una perra.

2. Todo mundo busca tu consejo

Incluso si es algo de lo que no sabes nada. Eres como la Lucy de Charlie Brown cuando se trata de resolver los problemas de los demás. Lo hacen porque saben que eres honesta, aunque luego cuando abres la boca se pueden molestar.

3. No conoces los filtros

Todos los pensamientos que rondan por tu mente parece que salen automáticamente de tu boca. De pronto esto no es un factor muy afortunado en situaciones que requieren tacto y diplomacia, porque no te da pena alguna.

4. Siempre eres honesta

Con todo lo que ser honesta implica. A veces es algo muy bueno y otras no tanto, pero todo mundo sabe lo que encontrará si te busca.

5. Muchas veces las personas se ofenden por lo que dices

De pronto te das cuenta de que lo que dices puede molestar a los demás, porque son especialmente sensibles a tus palabras. Por fortuna (bueno, para ellos no) eso es algo que realmente no te interesa, porque lo último que deseas es lastimar a alguien. Sólo eres como eres.

6. Tus amigas saben que siempre estás para ellas

No eres amiga de personas que te caen más o menos bien; contigo es blanco o negro. Así que si consideras a alguien tu amigo, tendrá tu apoyo incondicional todo el tiempo.

7. Nada te aburre tanto como la plática superficial

Cada vez que debes platicar sobre tu trabajo o de dónde eres en alguna reunión, mueres un poquito por dentro, porque preferirías estar hablando de algo real e interesante.

8. Te hacen ver como alguien de cuidado

Cuando alguien nuevo sale con tu grupo, no falta quien diga “no te preocupes, no muerde” cuando te lo presentan.

9. Eres quien detiene a tus amigos de cometer errores garrafales

O al menos tratas. Si ellos piden tu opinión, más vale que estén listos para escucharte. Tampoco eres una especie de juez implacable que recalcará sus errores, pero si te preguntan, tu punto de vista siempre será honesto y directo.

10. Eres un imán de gente rara y fastidiosa

No entiendes por qué pero así es. Lo malo es que de alguna forma todas las personas creen que eres muy graciosa y ocurrente cuando les dices que son molestas.

11. Tu jefe no te asusta

La mayoría de las personas se siente intimidadas por su jefe, pero no es tu caso. Sabes que es tu superior, pero también un humano como cualquiera. Si te trata con respeto, tiene en ti a la mejor colaboradora; pero si intenta pasarse de la raya, no tienes problema en hacerlo saber.

12. Tienes problemas con las personas extremadamente sensibles

Es inevitable que se sientan ofendidas o heridas por lo que dices, lo cual provoca que sientas que debes tener mucho tino para decir las cosas y eso simplemente no eres tú.

13. Si alguien es rudo o mezquino, lo sabrá por ti

No eres ruin, eres franca y eso es muy diferente. Y no te gustan las personas idiotas, rudas o aprovechadas. Punto.

14. Jamás tratarás de impresionar a un chico diciéndole que te gusta alguna banda desconocida

Decir que eres fan de la banda indie más desconocida del planeta es algo que jamás harías sólo para demostrarle a alguien que tienen cosas en común. Aunque si el chico realmente te gusta, sí podrías escucharla una vez y decidir si te gusta o mejor miras hacia otro lado.

15. El sarcasmo es tu segundo idioma

La franqueza casi siempre viene acompañada de un sentido del humor sarcástico, y es algo que simplemente no puedes (ni quieres) evitar. Para quien no entiende tu ingenio agudo, puedes ser bastante desconcertante.

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