20 Situaciones que los hijos de padres estrictos conocen muy bien

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Hubo un tiempo en el que nos parecía que mamá y papá nos prohibían demasiadas cosas, quitándonos la alegría de una infancia sin preocupaciones, pero ahora entendemos que parte de sus prohibiciones tenía una razón de ser y ahora como adultos el sólo recordar esos tiempos nos hace sonreír.

Este artículo le recordó a Buenamente.com qué se siente ser el hijo de unos padres estrictos.

1. Del grupo siempre eras la primera persona que debía irse a casa, mientras los demás se quedaban para pasarla bien.

2. Para lograr quedarte a dormir en la casa de algún amigo debías dejar la dirección, el número de teléfono, y la información de contacto de esa familia. Adicionalmente un informe completo de su arbol genealógico, además claro, de prometer no beber alcohol y estar en la cama antes de las 22.00.

3. Siempre que tus amigos hacían un plan para ir a alguna otro lugar cuando ya habías paseado todo el día, sabías que era caso perdido: tus padres dirían que no porque para tener éxito con tales peticiones estas debían hacerse mínimo con 2 o 3 días laborales de anticipación, y casi por escrito para que fuera apenas tenida en cuenta.

4. Antes de ir a donde tus papás a pedirles algo ensayabas ante el espejo no sólamente lo que les ibas a decir, sino las respuestas a sus posibles preguntas.

5. Eso, sin mencionar que era impensable hacer cualquier tipo de petición si papá o mamá no estaban de buen ánimo.

6. Respirando profundo y poniendo ojitos llenos de tristeza a veces decías: «Pues, ni para que te lo pido, es más, no importa, igual vas a decir que no..». Eso en realidad era una técnica sagaz para hacer una petición realmente importante.

7. Sólo era posible pedir permiso para ir a la fiesta de alguien una vez, si te decían que no ya no había nada que hacer. Cuando tus amigos te decían «bueno, pregunta otra vez, puede que te dejen ir..» tú ya sabías que era caso perdido y que hacerlo sólo desencadenaría una guerra atómica.

8. Siempre había que decidir entre la fiesta del viernes o la del sábado, porque era completamente imposible que te permitieran ir a ambas.

9. El verdadero pánico empezaba cuando los locos de tus amigos cambiaban el plan cientos de veces y debías volver a explicarle a tus padres a dónde irías y lo que harías en ese lugar.

10. Mentías porque a veces esa era la única forma de escapar de casa. Y sí, aún les mientes de vez en cuando.

11. No dijiste malas palabras hasta que empezaste a ir a la facultad.

12. Nunca hablaste «de eso» con tus padres. Es posible que te hayan comprado un libro con un nombre similar a «Cómo cambia nuestro cuerpo» que debería darte todas las respuestas de forma autónoma.

13. A la hora de la cena la conversación giraba en torno a tus asuntos escolares pero nunca NUNCA en torno a tus amigos o el chico/la chica que te gustaba. Y es que claro, cuanto más se preocuparan tus padres muchas menos posibilidades había de tener algo de libertad.

14. Aún hoy no puedes vestirte y no pensar en qué pensarían tus padres si te vieran. Recuerdas bien las veces que te regañaron por traer una falda «muy corta» apenas arriba de las rodillas o un escote demasiado abierto, a la altura del cuello.

15. Perforar las orejas para llevar pendientes era el máximo nivel de cambios físicos permisibles en tu cuerpo. Nada de tinturas para el cabello, tatuajes y ni soñar con un piercing. Bueno, se podía pero sabrías que sería el camino directo al infierno sobre la tierra.

16. Cuando veías televisión junto a tus padres siempre cambiabas el canal si había la más mínima posibilidad de que los personajes se dieran un beso.

17. Tus padres siempre intentaban inscribirse como acompañantes en las excursiones y paseos de la escuela. A veces lo lograban.

18. «Lláma cuando llegues», «¿Y eso también lo haces en la casa de tus amigos?», «Quita los codos de la mesa», «¿Qué son estas horas de llegar? (cuando eran las 19:30)». Son frases que conoces muy muy bien.

19. Durante años soñaste con hacer algo espontáneamente, sin tener que pedirle permiso a nadie.

20. Sin importar todo lo anterior, tus padres son los mejores del mundo y no los cambiarías por nadie.

Fuente: thoughtcatalog 

Traducción y adaptación: Buenamente.com 

Foto de portada: pinterest

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