6 Vergüenzas que TODAS Pasamos Cuando Nos Gusta Alguien...

6 Vergüenzas que TODAS Pasamos Cuando Nos Gusta Alguien...257Shares

Todos hemos pasado por ese bello momento cuando alguien nos gusta y que por la emoción que nos hacen sentir cometemos muchos osos pareciendo unos tontos pero no hay que sentirnos mal, a veces ese sentimiento es recíproco de la persona que nos gusta pero vivimos tan nerviosos que no nos damos cuenta.

En fin con las siguientes ilustraciones vas a entender más de lo que estamos hablando.

Ya que sabemos la fecha de nacimiento y el signo zodiacal de nuestro "amorcito", corremos a revisar la compatibilidad de los signos del zodiaco. En el caso de que no seamos compatibles, siempre buscamos una segunda opinión en el horóscopo chino o el signo lunar. 

Estamos en clase o trabajando, cuando nuestro "amorcito" nos habla y nos pregunta si tenemos (una pluma, goma, un cuaderno, lo que sea que necesite de nosotros)... En ese momento no lo pensamos dos veces y contestamos ¡Sí! (a veces con un grito que puede asustarlo). Le pasamos la pluma y sentimos como su mano toca la nuestra y ¡boom! nunca más queremos lavarnos esa mano. ¿Exageramos?

Cuando nuestro "amorcito" nos agarra en la movida para venirnos a hablar, es obvio que no estamos preparados y por supuesto la mayoría de las veces no sabemos ni podemos contestar, haciéndonos ver como unos tontos.

Y hay veces que tenemos la mala suerte, de que llegamos temprano algún lugar, nos arreglamos, nos pusimos a esperar a nuestro "amorcito" y no, nunca llegó. Por eso decidimos entrarle duro a la comida, pensando que ya no iba a llegar y de repente....llega!

U otro día nos pasa, que decidimos salir de casa sin arreglarnos (total es fin de semana y seguro nuestro "amorcito" tiene planes familiares muy lejos de donde estamos). Pero porque no vamos caminando con el almohadazo en la cabeza y de repente ¡zaz! nuestro "amorcito" aparece de la nada enfrente de nosotros.  

Pero como te platicábamos al principio, puede que el sentimiento hacia nuestro "amorcito" fuera recíproco y así como nos sentíamos nosotros cada que lo veíamos o hacíamos algún ridículo, puede que el también sintiera lo mismo.

Lo más increíble de sentir que alguien te mueva el tapete, es cuando ya no te importa hacer tantos osos enfrente de nuestro "amorcito". 

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