7 Ejemplos de cómo los padres fomentan el mal comportamiento de sus hijos

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7 Ejemplos de cómo los padres fomentan el mal comportamiento de sus hijos

Cualquier niño en ocasiones desobedece a sus padres. Pero si para uno, el mal comportamiento es más bien una excepción; para otro, por desgracia, puede ser la regla. Esto ocurre a menudo debido a que los padres, sin darse cuenta, agravan la situación.

En este artículo Buenamente.com te contará qué métodos de educación y acciones de los padres pueden animar a los niños a comportarse mal.

  1. Malas acciones sin consecuencias Le dices a tu hijo que hoy ya no comerá más dulces. Él tiene una rabieta y le permites comer otra golosina para calmarlo. De este modo, le estás inculcando al niño la idea de que si tiene rabietas conseguirá todo lo que quiere.

  2. El incumplimiento de las promesas de un castigo Todos, al menos una vez, hemos visto a padres que lanzan amenazas en vano: «Si alguna vez vuelves a hacerlo, se acaba la televisión / Nunca te llevaré conmigo a ver el partido / No más helados, etc.». Y luego lo dejan correr y olvidan dicha promesa. Los niños no cumplen lo que se les dijo. ¿Para qué? Si no habrá ninguna consecuencia.

  3. Excusas solo por justificarlo «Está cansado», «Todavía es pequeño», «Tiene hambre»... Por supuesto, no podemos esperar que los niños vayan a ser perfectos todo el tiempo, es simplemente imposible. Pueden estar hambrientos, cansados, de mal humor. Sobre todo si se trata de la temprana edad, cuando a los niños les cuesta más expresar sus emociones. Incluso los estudiantes de secundaria, a veces, se ponen testarudos. Pero si justificas a tu hijo todo el tiempo, eso no es bueno.

  4. Amenazas La intimidación, según los psicólogos, no es la mejor manera de educar; incluso puede ser dañina. En un experimento, los investigadores encontraron que los niños a quienes les prometieron castigarlos severamente si mentían, eran más propensos a mentir.

  5. Gritos El hecho de que levantes la voz no significa que el niño te oiga y cumpla lo que le pides, mientras que el efecto será de corta duración. El mal uso de este método puede dar lugar a que la relación entre tú y tu hijo se estropee.

  6. El castigo corporal Según los estudios, si un niño es a menudo objeto de castigos corporales, puede llegar a ser más agresivo, cerrado y de baja autoestima. Es más probable que aprenda a evitar el dolor, a que entienda que tiene que cambiar su comportamiento.

  7. Aprobación con una sonrisa y enternecimiento por un mal comportamiento Sí, es posible que tu hijo te parezca adorable cuando se menea en una silla en una cafetería y canta su canción favorita, o cuando comienza a comer con las manos y luego se lame los dedos. Pero es poco probable que los demás lo aprecien. El niño continuará haciendo lo que quiere si nadie le recuerda cómo hay que comportarse.

Malas acciones sin consecuencias Le dices a tu hijo que hoy ya no comerá más dulces. Él tiene una rabieta y le permites comer otra golosina para calmarlo. De este modo, le estás inculcando al niño la idea de que si tiene rabietas conseguirá todo lo que quiere.

El incumplimiento de las promesas de un castigo Todos, al menos una vez, hemos visto a padres que lanzan amenazas en vano: «Si alguna vez vuelves a hacerlo, se acaba la televisión / Nunca te llevaré conmigo a ver el partido / No más helados, etc.». Y luego lo dejan correr y olvidan dicha promesa. Los niños no cumplen lo que se les dijo. ¿Para qué? Si no habrá ninguna consecuencia.

Excusas solo por justificarlo «Está cansado», «Todavía es pequeño», «Tiene hambre»... Por supuesto, no podemos esperar que los niños vayan a ser perfectos todo el tiempo, es simplemente imposible. Pueden estar hambrientos, cansados, de mal humor. Sobre todo si se trata de la temprana edad, cuando a los niños les cuesta más expresar sus emociones. Incluso los estudiantes de secundaria, a veces, se ponen testarudos. Pero si justificas a tu hijo todo el tiempo, eso no es bueno.

Amenazas La intimidación, según los psicólogos, no es la mejor manera de educar; incluso puede ser dañina. En un experimento, los investigadores encontraron que los niños a quienes les prometieron castigarlos severamente si mentían, eran más propensos a mentir.

Gritos El hecho de que levantes la voz no significa que el niño te oiga y cumpla lo que le pides, mientras que el efecto será de corta duración. El mal uso de este método puede dar lugar a que la relación entre tú y tu hijo se estropee.

El castigo corporal Según los estudios, si un niño es a menudo objeto de castigos corporales, puede llegar a ser más agresivo, cerrado y de baja autoestima. Es más probable que aprenda a evitar el dolor, a que entienda que tiene que cambiar su comportamiento.

Aprobación con una sonrisa y enternecimiento por un mal comportamiento Sí, es posible que tu hijo te parezca adorable cuando se menea en una silla en una cafetería y canta su canción favorita, o cuando comienza a comer con las manos y luego se lame los dedos. Pero es poco probable que los demás lo aprecien. El niño continuará haciendo lo que quiere si nadie le recuerda cómo hay que comportarse.

Por supuesto, mucho depende de la edad. Los niños pequeños todavía no saben lo que es bueno y lo que es malo, y se comportan mal, sin darse cuenta. Sin embargo, lo absorben todo como una esponja, y si han aprendido qué se puede hacer y qué no, en el futuro no habrá problemas. Pero volver a enseñar, es decir, reeducar a un niño es mucho más difícil.

Fuente: childparenting.about

Portada: missingsisterstill

Traducción y adaptación: Buenamente.com

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