Cómo aprender a discutir bien

Cómo aprender a discutir bien97Shares

Los conflictos son inevitables incluso en las parejas más armoniosas. Sin embargo, resulta que se puede discutir de maneras distintas: guardar aún más rencores y ofensas, o dar un paso hacia adelante para llegar a una comprensión mutua.

Hoy en Buenamente.com te comentamos cuáles son los errores más comúnes en las disputas y cómo aprender a discutir con provecho y sin consecuencias dolorosas.

Se suele creer que la causa principal de una relación fracasada son las discusiones frecuentes, la diferencia de personalidades y la incomprensión. Sin embargo, no es precisamente así. Muchas veces el fracaso no es un resultado de los conflictos sino de nuestro comportamiento acartonado dentro de ellos.

El famoso experto familiar, profesor John Gottman, destaca los «4 jinetes del apocalipsis», 4 modelos de conducta que atentan contra la seguridad y la confianza en la pareja.

1. Frases críticas

«¡Estoy harto de lo perezosa que eres!», «¿Cuántas veces te lo tengo que repetir?», «Siempre haces lo mismo...», «Nunca cumples tus promesas», «¿Por qué otra vez hiciste...?».

2. Desprecio

Se trata de mover los ojos en respuesta de algunas palabras/acciones de tu pareja, hacer mala cara, burlarse, ser sarcástico y soberbio en tu manera de responder. Las frases tipo «¡Eres un inútil!» lastiman.

3. A la defensiva

«El tonto eres tú», «Mírate a ti mismo...», «Es tu culpa», «Tú eres el problema, no yo», etc. Rechazar tu propia responsabilidad, no querer aceptar tus errores y no querer pedir perdón, también entran en esta categoría.

4. «El muro frío»

Es decir, querer castigar a tu pareja con tu silencio, o en lugar de solucionar el problema hablando, escapar azotando la puerta.

Si estos modelos de conducta se practican día tras día, el amor no vivirá mucho. Sólo aquellas parejas que saben discutir bien y con provecho, viven juntas mucho tiempo y tienen una vida feliz. Estas 7 reglas te enseñarán a discutir sin histerias y lograr un resultado contundente incluso en los momentos más emocionales.

  1. No utilices el escape como una manera de solucionar el conflicto (es decir, no te vayas azotando la puerta, no te encierres en ti mismo). Al mismo tiempo cada uno de ustedes sabe que puede tomar una pausa si necesita arreglar sus pensamientos o aliviar la tensión. Tu pareja lo comprenderá, incluso si ella no necesita tiempo para pensar, tiene un sinnúmero de argumentos y está dispuesta a decírtelos de inmediato.

  2. No guardes rencores, impaciencia, irritación o disgustos, de esta manera en tus discusiones no habrá emociones exageradas (no lo confundas con una discusión apasionada como una variante de un juego sexual). Si algo no te gusta en el comportamiento de tu pareja, no te quedes callado y no aguantes esperando que cambiará por sí mismo o que algún día podrás vivir con eso; es mejor que le des tu retroalimentación aquí y ahora explicándole tranquilamente: «No me gusta esto, no lo hagas, por favor».
  3. Discute en un ambiente de confianza y seguridad. En tu vida no debe haber lugar para frases como «tú no entiendes nada» o «cállate, que no te estoy preguntando». Incluso a pesar de sus diferencias, cada uno sabe que tiene derecho a expresar su propia opinión que va a ser escuchada y tomada en cuenta.
  4. Oriéntate a solucionar problemas, no a reprochar o echar la culpa. No se critiquen entre sí; en sus discusiones no deben menospreciar la opinión de ninguno, no se atribuyan clichés y no resalten sus características negativas. Si estás inconforme con algo, habla de ti y de tus sentimientos. «No me gusta (me ofende, entristece, duele, irrita, molesta, etc.) que (cuando)...», a continuación sigue una descripción detallada (!) y sin juzgar los actos que no te gustan. «Sugiero (te pido, quiero que...)»: aquí expresas cómo se vería para ti el desarrollo perfecto de la situación o situaciones similares en el futuro.
  5. Siempre dale a entender a tu pareja que la quieres incluso si ha cometido un error o se ha comportado mal. Siempre deben ser uno solo ante la sociedad, apoyarse mutuamente y no criticarse en público.
  6. La única manera de solucionar los conflictos es colaborar. Es decir, cada uno de ustedes debe expresar su opinión, su inconformidad respecto a la posición del otro, sus necesidades; deben hablar acerca de sus intereses y su visión de cómo resolver el problema. Deben buscar una solución que los satisfaga a ambos. Siempre.
  7. Si por algún motivo la colaboración es imposible, busca un compromiso. Funciona excelente el sistema de recompensas: «Trabajas mucho y pasas poco tiempo en casa. Sufro por ello, pero me sentiría mejor si a) un día a la semana regresaras temprano y saliéramos juntos a algún lado; b) un día del fin de semana me permitieras salir con mis amigas sola para ir de compras, etc.». No olvides que, a excepcion de pocas ocasiones, no vale la pena aceptar compromisos si te das cuenta de que este comportamiento no te beneficiará en nada y sólo acumularás más insatisfacción interna e incomodidad con disgusto.

No utilices el escape como una manera de solucionar el conflicto (es decir, no te vayas azotando la puerta, no te encierres en ti mismo). Al mismo tiempo cada uno de ustedes sabe que puede tomar una pausa si necesita arreglar sus pensamientos o aliviar la tensión. Tu pareja lo comprenderá, incluso si ella no necesita tiempo para pensar, tiene un sinnúmero de argumentos y está dispuesta a decírtelos de inmediato.

Es necesario destacar que de esta manera discuten aquellas parejas que no tienen problemas en la comunicación y que tienen intimidad espiritual (confianza, apoyo mutuo y lealtad). Sin embargo, si tus peleas y discusiones parecen más un escándalo que una conversación de dos personas civilizadas, no te desesperes. Porque ahora sabes cómo se debe discutir.

Autor: Irina Chesnova

Traducción y adaptación: Buenamente.com

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