Cuando los barcos se hacían de hormigón y su uso ayudó a cambiar la historia del mundo

Cuando los barcos se hacían de hormigón y su uso ayudó a cambiar la historia del mundo38Shares

Si tuvieras que elegir una material para construir un barco, ¿cuál escogerías? ¿madera, plástico, policarbonato, acero u hormigón?

El sentido común nos hace preferir los materiales ligeros y con flotabilidad sobre otros más pesados. Sin embargo, si la forma y los principios científicos son aplicados correctamente, hasta un barco construido en hormigón podría flotar.

Y así fue. Y es que, debido a la escasez de acero que tuvo lugar durante la I y la II Guerra Mundial, los ejércitos tuvieron que recurrir a este material para poder terminar sus flotas.

A pesar de ello, el hormigón no fue la solución más idónea, ya que requerían de un casco mucho más grueso que los barcos construidos en acero. Esto hacía que las naves fueran extremadamente pesadas, lo que requería de cientos de litros de combustible extra para moverse. Para más inri, y en caso de que la estructura se rompiera por culpa de un ataque, el barco se hundía rápidamente.

Bautizadas por los marineros con el escalofriante nombre de “tumbas flotantes”, estos buques de hormigón jugaron un papel importante durante los peores conflictos armados que el mundo ha vivido. Descúbrelos con nosotros.

Todo comenzó en 1848…

Antes de las guerras, en 1848, el francés Joseph Louis Lambot inventó una barca de carcasa metálica recubierto por un hormigón de cal hidráulica y consiguió ponerla a flote.

Desde entonces, varias barcazas de hormigón navegaron los canales y ríos europeos sin demasiados incidentes.

Casi 50 años más tarde, un ingeniero italiano consiguió construir el primer buque de cemento. Sin embargo, y tal y como hemos explicado, estos buques tenían sus pros y contras.

Eran más baratos que los barcos construidos en acero cuando este escaseaba, su principal ventaja. Sin embargo, su gran peso, suponía, además del gasto extra en combustible, un peligro potencial en caso de hundimiento.

Nada de esto importó cuando la Primera Guerra Mundial estalló y el acero escaseó. Entonces el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, encargo la construcción de 24 embarcaciones de hormigón para el apoyo a los buques de la Armada durante la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, cuando los primeros 12 barcos se terminaron, la guerra ya había finalizado y las naves fueron vendidas a empresas privadas.

Desde entonces, la producción y tamaño de los barcos construidos con hormigón, aumentaron progresivamente. El mayor buque de hormigón jamás construido fue el SS Selma, un impresionante petrolero de 130 metros de eslora inaugurado en 1919. Hoy sus restos yacen parcialmente hundidos en la Bahía de Galveston, en Texas Gulf Coast, Houston.

La Segunda Guerra Mundial

Aunque el acero siempre fue el material estrella cuando, por motivo de la Segunda Guerra Mundial volvió a escasear, el gobierno recurrió al hormigón de nuevo.

Otras 24 naves de hormigón, así como barcazas para el transporte de suministros, fueron construidas en esta ocasión.

Gracias a las innovaciones y el perfeccionamiento de técnicas y materiales, los barcos fueron mucho más fuertes que los anteriores y además se terminaron a tiempo.

De hecho, varios buques jugaron un papel importante durante la guerra y el Día D. La mayoría transportando combustible y municiones, o siendo utilizados como pontones flotantes. Otros, fueron equipados con motores y utilizados como comedores móviles o para el transporte de tropas.

Cuando finalizó la guerra y la escasez terminó, los eficientes buques de acero regresaron a los muelles. Las pesadas naves de hormigón fueron remolcadas para ser hundidas a modo de rompeolas a lo largo de la costa de Estados Unidos.

Otro de los barcos, el petrolero SS Palo Alto, fue remolcado a la playa de Seaclivarias en Aptos, California, donde se utilizó como pequeño parque de ocio, incluyendo una pista de baile, una piscina y una cafetería. El parque cerró dos años más tarde, cuando la compañía se declaró en quiebra y hoy permanece encallado como un naufragio más.

Ya nadie habla de estos enormes peces de hormigón que languidecen medio hundidos aunque sus construcción e historia es impresionante.

Fuente: ruta 33 

Adaptación: Buenamente.com

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