El rey africano que trabaja como mecánico y gobierna a su pueblo a través de Skype

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Es difícil sentir familiaridad con la realeza, incluso si son tus propios representantes. Dinastías y grupos familiares que aunque cumplen religiosamente con una apretada agenda protocolaria, viven rodeados de todo tipo de lujos, facilidades y privilegios. Para colmo, la mayoría de sus miembros son más famosos por sus escándalos y escarceos que por sus labores humanitarias. Y es que aunque muchas reinas y reyes apoyan con su imagen nobles causas, rara vez bajan al ruedo y se manchan las manos.

Tal vez por eso, el rey africano Bansah de Hohoe levanta simpatías allí donde va, pues no es en absoluto un monarca corriente. De hecho, en un continente tristemente famoso por sus dictadores y las riquezas espoliadas a sus súbditos, la humildad del gobierno de Bansha resulta sorprendente.

Mecánico de profesión, Bansah vive en Ludwigshafen, muy cerca de la ciudad de Frankfurt, Alemania, donde trabaja u regenta un taller de reparación de automóviles de su propiedad.

Desde allí, gobierna a través de Skype a los 200,000 ciudadanos de Hohoe, un pueblecito situado en el sudeste de Ghana. No obstante, Bansha también se siente responsable de los 2.000.000 de habitantes de la localidad de Togo quienes lo siguen como gobernante y líder espiritual.

En 1970, su abuelo, el entonces monarca de Hohoe, se interesó por el porvenir de Bansha que, como miembro mediano de su familia, estaba alejado de la línea de sucesión. Siguiendo sus instrucciones, emigró para aprender mecánica en Alemania, una profesión con futuro.

Sin embargo, al terminar los estudios decidió quedarse en Alemania para ver una vida tranquila y feliz, pues se había enamorado de Gabriele, una joven alemana.

Nunca pensó en gobernar, ni en volver a su pueblo de origen, hasta que en 1987 un fax desde Ghana lo cambió todo.

Su abuelo había fallecido y tanto el padre como el hermano mayor de Bansha había sido descartados para el trono. Al parecer ambos familiares son zurdos, una condición que los Ewe de Hohoe consideran impura para gobernar.

Así pues la responsabilidad de gobernar recaía en Bansha, quien decidió aceptar a condición de cambiar las cosas.

En primer lugar continuó viviendo en Alemania, desde donde -hoy en día- gobierna a través de internet. De esta forma, Bansha atiende las peticiones de su pueblo, resuelve las disputas, reparte justicia y cumple con las labores administrativas y cotidianas de su cargo.

Como líder espiritual, también honra las tradiciones y ritos religiosos. Viaja un mínimo de 6 veces hasta Hohoe para resolver, en persona, todo tipo de cuestiones y conocer y relacionarse con su pueblo.

Como monarca, Bansha ha realizado múltiples campañas en nombre de su país, y se ha esforzado por asegurar la asistencia médica y el acceso al agua potable para los miembros de Hohoe y Togo.

A sus 67 años recién cumplidos, Bansha continúa acostándose tarde para cumplir con sus obligaciones como monarca y levantándose temprano para trabajar en su taller.

En él, recibe y forma en el oficio a otros jóvenes de Hohoe.

Tras 25 años de gobierno, su gestión y logros en la zona, así como su humildad le han grajeado el aprecio, cariño y respeto de su tribu y los pueblos vecinos.

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