En China Ella se hizo esto en sus pies para verse hermosa. No creerás lo que pasó 80 años después.

En China Ella se hizo esto en sus pies para verse hermosa. No creerás lo que pasó 80 años después.792Shares

Por más de mil años, se ha esperado que las mujeres sigan patrones de belleza ridículos (o más bien peligrosos).

En la actualidad, se espera que nos veamos delgadas y que a la vez tengamos curvas y tener una piel perfecta, cejas gruesas, cabello largo... y la lista continúa. Mientras que esto definitivamente hace estragos con nuestra salud mental, esta claro que a nosotras nos ha tocado más fácil que nuestros ancestros. Muchas de las practicas a las que las mujeres estaban sujetas  estaban dirigidas a la destrucción de sus cuerpos. Ya sabes, como pintar sus rostros con plomo o romper sus costillas para tener una "pequeña cintura de 16 pulgadas."

Pero para las mujeres en China, los estándares de belleza las incapacitaban completamente hasta el siglo XX e incluso en ese tiempo continuaron con esta tradición. Como parte de la serie de sus "Historias de vida", Jo Farrell ha capturado un mundo que jamás hemos visto. Estas mujeres son la última generación en tener pies vendados y lo cuentan todo.

No sabemos con exactitud en qué momento empezó esta práctica de vendaje de pies en China, pero parece remontarse al siglo X.

Se dice que todo inició cuando Yao Niang, concubina del emperador Li Yu, vendó sus pies para realizar un baile encima de una hermosa flor de loto de 6 pies de altura, solo usando la punta de sus dedos. Se dice que la danza fue tan elegante que las mujeres de la clase alta empezaron a vendarse los pies para imitarla. 

Presuntamente, de allí proviene el término "Pies de loto".

Para crear la apariencia deseada, las jóvenes vendaban sus pies firmemente para evitar su crecimiento, rompiendo sus huesos, jalando los dedos hacia abajo y reestructurando el arco de sus pies dramáticamente.

Esto era obviamente doloroso, ya que sus pies podían sangrar e incluso infectarse.

Esto empezó como u símbolo de estatus porque solo un hombre muy rico podría darse el lujo de tener una esposa inmóvil, pero la práctica se extendió hasta las clases más pobres.

El pie ideal debía medir 4" de largo.

Compara esto con la medida de un pie talla ocho en los Estados Unidos, El cual es 9.5" de largo y así puedes tener una idea. Mientras que las mujeres en la siguiente página no tenían los pies tan pequeños, sus pies se veían claramente vendados.

Empezando desde muy temprana edad, el proceso era doloroso y dificultaba a las niñas su habilidad para jugar.

Para Su Xi Rong, el vendaje de pies era la única manera de conseguir esposo.

Si tus pies no estaban vendados, nadie se casaría contigo. Su abuela vendó sus pies. Si ella intentaba desatarlos, su abuela le arrancaría piel de sus dedos como castigo.

Tristemente, ella ya nunca podrá caminar.

Luego de ganar kilos, sus pequeños pies no pudieron soportar más su peso.

Para Si Yin Zhin, el vendado de los pies era parte de la vida.

Sus pies jamás fueron desatados y ellos ni siquiera lucen como pies. Tomaron por completo la forma de sus zapatos.

Zhang Yun Ying tenía 103 años cuando le tomaron esta fotografía.

Ella dijo que solo tenía 99. Su hija comentó que después de eso nada más la hizo sentir cerca de la muerte. Puedes ver lo exagerado del arco en sus pies.

Para muchas mujeres chinas, esto era considerado como muestra de que no tendrías "quejas" como esposa.

Desafortunadamente, las deformidades solo servirían para hacer su día a día más difícil.

Mientras crecía con sus pies atados, ella lloraba tanto que su abuelo se quejó.

Él no pudo evitar que esto pasara, pero a la edad de 30 años ella misma desato sus pies, ya que las mujeres no podían ser sancionadas.

Para la mayoría de las mujeres, los huesos se podían romper en repetidas ocasiones.

Ellos sanaban mientras crecían, pero estaban propensos a romperse de nuevo, especialmente en la adolescencia edad en que sus pies eran frágiles.

Si bien era posible desatar los pies, el proceso era tan doloroso como amarrarlos.

A Pue Hui Ying le ataron los pies a la edad de 7 años y fueron prontamente desatados a la edad de 12 años (esto era un requerimiento en aquel entonces). Porque dolía mucho y ella tendría que volver  a aprender a caminar, ella prefirió mantenerlos atados incluso hasta el día de hoy.

Algunas mujeres prefieren amarrar sus pies ellas mismas, ya que esto se consideraba hermoso.

Guo Ting Yu fue una de estas chicas. Su madre se rehusó a amarrarlos por ells, así que a la edad de 15 años empezó a hacerlo sola. Ella no logró empequeñecer sus pies, pero pudo doblar sus dedos hacia abajo.

Estas son las últimas mujeres que quedan de más de mil años de tradición, normalmente ignoradas por nuestra sociedad.

Como cualquier otra tradición cultural que está a punto de desaparecer, tenemos mucha suerte de que el fotógrafo Jo Farrell se tomó el tiempo para capturar las historias de estas mujeres en una película.

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