Estar soltera está bien; excepto por las noches, los domingos cafeteros y en la hora de la ducha

Estar soltera está bien; excepto por las noches, los domingos cafeteros y en la hora de la ducha189Shares

Las mujeres del siglo XXI no buscan una relación con tanta exigencia como las mujeres de los siglos pasados. Y no es que nosotras seamos conformistas o queramos amar menos, pero sí tenemos más actividades por hacer, somos más independientes, estamos empoderadas; es la etapa de la mujer “trabajadora”. Tampoco es que antes no nos gustará trabajar, pero las mujeres no tenían esas oportunidades, pero ese es otro tema. Cuando eres una mujer “trabajadora e independiente” el tiempo se vuelve un factor limitante en una relación.

Quizás lo que vaya a decir suene muy descarado, pero estoy siendo sincera. A las mujeres solteras que tienen muchas actividades al día, no les preocupa la palabra “soltera”… excepto en su tiempo libre; cuando recuerdan que la compañía no es lo importante (rellenar esos huecos de espacios con ligues sería lo de menos), sino que llegan a un punto donde ven que una relación ya no es un juego, sino que un romance requiere de tiempo y espacio. 

Quizás lo que vaya a decir suene muy descarado, pero estoy siendo sincera. A las mujeres solteras que tienen muchas actividades al día, no les preocupa la palabra “soltera”… excepto en su tiempo libre; cuando recuerdan que la compañía no es lo importante (rellenar esos huecos de espacios con ligues sería lo de menos), sino que llegan a un punto donde ven que una relación ya no es un juego, sino que un romance requiere de tiempo y espacio.

Las noches que llegas a casa y que sabes que no te espera ni tu perro (pues tuviste que darlo en adopción a alguna familia que tuviera tiempo) desearías tener a alguien que te espere después de una jornada pesada y exitosa, o en su contrario mala y deprimente. Cuando quieres correr a sus brazos y dejarte consentir para después quitarse los zapatos y acostarse en el sofá mientras se toman una copa de vino, se ríen de tonterías y tienen una charla de lo que sea, menos de trabajo.

Las noches que llegas a casa y que sabes que no te espera ni tu perro (pues tuviste que darlo en adopción a alguna familia que tuviera tiempo) desearías tener a alguien que te espere después de una jornada pesada y exitosa, o en su contrario mala y deprimente. Cuando quieres correr a sus brazos y dejarte consentir para después quitarse los zapatos y acostarse en el sofá mientras se toman una copa de vino, se ríen de tonterías y tienen una charla de lo que sea, menos de trabajo.

Los domingos cafeteros también se extrañan. Tener en cuenta que vives sola en un departamento cómodo es inspirador para otras mujeres que aún viven con sus padres, pero para ti que lo estás viviendo no es el escenario perfecto para alguien soltero. Despertarte y arrojar las sábanas esperando ver a tu lado al amor de tu vida sería perfecto para seguir tumbada una hora más.  Decidir juntos el desayuno para después prepararlo en pareja es algo que se desea mientras estás sola jugando con la cuchara del cereal.

Y qué decir de la hora dorada de la ducha, el momento íntimo de relajación, que no por ser íntimo debe ser a solas, sino con alguien que te complemente perfectamente a tal punto que se convierten en uno solo cuando el agua caliente hace su trabajo y lo que quieres es juguetear con tu pareja hasta que sus pieles se hagan pasita.

No me mal interpreten, no estoy diciendo que quiero a alguien sólo para las noches o para la ducha, sino más bien que soy totalmente independiente y amo mi compañía, pero es inevitable a veces sentir esa nostalgia de querer compartir la vida con alguien más, por mucho que ame la soledad. 

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