La forma en que pones tu alarma para despertar te está haciendo más daño del que piensas

La forma en que pones tu alarma para despertar te está haciendo más daño del que piensas316Shares

Nuestro teléfono inteligente se ha convertido en nuestra mano derecha, un asistente personal. Nos acompaña desde el primer momento del día ya que una de sus multiples funciones es su uso como reloj despertador. Ya sea con música clásica, de naturaleza o el éxito del momento, nos avisa que tenemos que iniciar la jornada. Pero hay dos formas de poner la alarma; a la hora exacta o en intervalos de 5 minutos durante la media hora previa.

Sin embargo, estos 5, 10, 15 o 20 minutos más de estancia en la cama por la mañana, ¿nos ayudan a descansar un poco más o nos perjudican?. Juan José Ortega, vicepresidente de la Sociedad Española del Sueño, confirma lo segundo. El botón de retrasar la alarma o snooze se vincula a lo que se conoce como inercia del sueño. Esto es: un estado de somnolencia y desorientación que se produce cuando nos despertamos de forma abrupta tras un sueño profundo.

El reloj biológico puede verse alterado por la práctica de retrasar la alarma, porque de alguna forma estamos engañando al despertador interno. Así lo explica Ortega:

“Nuestro organismo se prepara para despertarse dos horas antes de la hora. Primero, se alcanza el pico más bajo de temperatura corporal; luego desciende la melatonina hasta el nivel más bajo, que pasa a las ocho de la mañana, y sube el cortisol”.

El director médico del Centro de Trastornos del Sueño en Prescott Valley (Arizona) Robert S. Rosenberg indica en su página web que hay dos efectos negativos de retrasar la alarma:

“Se está fragmentando un sueño adicional, que acaba siendo de poca calidad. También se incita al cuerpo a entrar en un nuevo ciclo del sueño sin tiempo suficiente para completarlo [se despierta y se vuelve a dormir para despertarse 5 minutos después]. Por ello, esto puede ocasionar somnolencia persistente durante el día”.

Además asegura que quien realiza esta práctica, a lo largo del día ralentiza su capacidad para tomar decisiones; hay un deterioro en la memoria y, en general, se ve perjudicado su rendimiento.

En uno de sus populares videos de ASAP Science, los biólogos Mitchell Moffit y Gregory Brown dan un dato que hará que nunca vuelvas a poner varias alarmas para despertarte: “En lugar de preparar al cuerpo para que se despierte, vamos a la dirección contraria. El resultado es que esa segunda alarma le puede hacer sentir más cansado”.

Aunque una alarma a la hora exacta, dicen expertos, tampoco es una gran opción. Esto debido a que interrumpe el proceso de sueño, lo que hace que a nuestro cerebro le cueste arrancar. Lo mejor es despertar de forma natural, consecuencia inmediata de dormir más temprano. Una fácil solución.

Por lo tanto, si jugamos con ese despertador interno que prepara nuestro cuerpo para la actividad el cuerpo lo notará para mal durante todo el día. Si no puedes dormir más temprano, levántate en la primera ocasión que suene tu alarma y olvida el botón snooze. Quién sabe, tal vez hasta te dé tiempo de desayunar.

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