Lo abandonaron en esta isla desierta sin agua y comida, pero este hombre no lo dejó morir

Lo abandonaron en esta isla desierta sin agua y comida, pero este hombre no lo dejó morir131Shares

Un chimpancé llamado Ponso de 40 años de edad podría estar muerto; hace 30 años ha vivido en una isla desierta en Costa de Marfil. Está sólo pues todos sus compañeros murieron y no tiene fuente de comida o agua. Sin embargo, un hombre de la zona llamado Germain ha hecho para mantenerlo vivo. Germain tiene pocos ingresos, pero aún así, se ha dedicado a alimentar a Ponso con pan y bananas. Y aunque no es la mejor dieta para un chimpancé de 40 años, ha sido lo único que lo ha mantenido en pie. Y Ponso lo agradece.

La vida de este increíble animal no ha sido nada fácil y la razón por la cual terminó en aquella isla es lamentable.

Durante mucho tiempo, Ponso fue utilizado para dolorosas pruebas en el Centro de Sangre de Nueva York (NYBC). Los propósitos del NYBC eran investigar sobre la hepatitis y para esto utilizaban chimpancés como Ponso que capturaban en sus hábitats naturales. Muchos de estos morían en el centro de investigaciones ahogados por las cadenas que les ponían en sus cuellos. Cuando NYBC terminó la investigación, abandonaron a los chimpancés en islas desiertas como la de Ponso. Por obvias razones, muchos murieron de enfermedades o hambre.

Ponso fue abandonado en la isla en 1983 y después de todos estos años, fue el único que quedó allí. Solo, con su compañera y dos hijos que murieron en 2013.

En teoría, NYBC había estado dando comida y vacunas a algunas de esas colonias de chimpancés que abandonaron (no a la de Ponso). Pero en 2015 aseguraron que no lo harían más. Dijeron que no era su obligación legal y que estaba bien dejarlos morir. En respuesta a esto, La Sociedad Humana de Estados Unidos, con la ayuda de donaciones, se ha esforzado por hacer lo que el NYBC dejó de hacer: alimentar a esas colonias de chimpancés.

Ponso junto a Papu, uno de sus hijos.

En cuanto a Ponso, un grupo llamado SOS PONSO se ha encargado de darle los cuidados que necesita y merece.

Gracias a las donaciones, él recibe comida fresca y un grupo de personas lo visitan y apoyan constantemente.

“Ponso merece un hermoso santuario real y no esa vida de aislamiento”

-SOS PONSO-

¿Que clase ser humano se atreve a hacerle tanto daño a un ser vivo?

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