Los Optimistas Tienen una Cosa en Común, Siempre Llegan Tarde...

Los Optimistas Tienen una Cosa en Común, Siempre Llegan Tarde...181Shares

¿Consideras que la mayoría del tiempo encuentras un inconveniente o mides mal el tiempo y llegas con retraso a alguna actividad o evento? Si la respuesta es sí, seguramente te lloverán críticas y reproches por ello. Pero debes saber que tu tardanza no es más que un reflejo de tu personalidad y, aunque no lo creas, esto tiene un lado bueno.

Se dice que son optimistas aquellos que la mayoría del tiempo llegan con retraso, dado que están seguros de que son capaces de llevar a cabo más tareas en un tiempo cronometrado. Si bien estimar el tiempo que necesitarán para llegar a X lugar no es lo suyo, sí existen aspectos positivos relacionados con su condición.

Según investigaciones llevadas a cabo, ser optimista supone contar con beneficios en nuestra salud, puesto que gracias al optimismo, el cual fortalece el sistema inmunitario, el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares disminuye y el estrés también se reduce. Por lo general, una vida longeva es sinónimo de felicidad, positivismo y buenas energías.

Distintos estudios confirman que tanto la productividad, como la creatividad y el trabajo en equipo se ven incrementados por el optimismo, el cual también contribuye con el desarrollo personal.

Aquellos que por norma llegan tarde ven el futuro con ojos esperanzados como algo lleno de oportunidades, y tienden a ser más tranquilos, relajados y sociables, hecho confirmado por un estudio llevado a cabo en la Universidad de San Diego.

No obstante, lo que asociamos con puntualidad e impuntualidad varía de país a país. Tal es el caso de Alemania, donde definitivamente ser puntual es algo serio, al tiempo que en lugares como España, este tema se toma con mucha más calma. En el caso de los Estados Unidos, la impuntualidad es considerada una aversión directa o como carencia de valores, pues allá se piensa que el tiempo es dinero, y el dinero es tiempo.

Cabe recalcar que debemos buscar el equilibrio entre llegar a tiempo, respetando así las normas de los demás, y darnos el tiempo para detenernos y oler las rosas en el camino o fumarnos un último cigarro porque la vida hay que disfrutarla, lo cual es una señal de que tenemos una visión más positiva de las cosas. Recordando que no es el fin del mundo si rompemos los horarios, pues a final de cuentas estos no son más que invenciones del hombre.

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