Pareja de 21 años en condenada a 60 años de prisión por no cuidar de su bebé. Esto es indignante.

Pareja de 21 años en condenada a 60 años de prisión por no cuidar de su bebé. Esto es indignante.575Shares

Definitivamente la maldad no tiene límites ni control.

No se nace sabiendo cómo ser padres. No existe una enciclopedia que indique qué pasos seguir o a quién recurrir en casos de emergencias con nuestro bebé. Los bebés tampoco vienen con un manual de instrucciones para saber cómo criar bien a los niños. Esta es una opinión que tenemos en común, se aprende a ser padre en el camino y es por esta razón que los errores cuando no pasan más de una vez son perdonados.

Pero, los humanos tenemos una ventaja que nos pone por sobre el resto de los animales, y esta es que tenemos la capacidad de razonar. O mejor dicho tenemos sentido común, conciencia, o como prefieran llamarlo. Lo cierto es que tenemos la capacidad de elegir entre muchas posibilidades. Brittany y Justin Alston, son una pareja estadounidense de 21 años, que prefirió dejar morir a su bebé recién nacido en el interior de su propia casa. Y aunque Dios, o quizás su buena fortuna, no permitieron lo protegieron de la muerte, la historia es tan cierta que no deja de ser cruel. Y hoy inicia para ambos su condena de 60 años de prisión.

Todo sucedió un día en que la pareja decidió hacer una fiesta en la casa. Invitaron a muchas personas amigos, vecinos, y al pasar las horas ya estaban muy borrachos. Pero, uno de los invitados utilizó el baño y escuchó llantos débiles. Muy extrañado con el sonido, abrió la puerta que daba hacia una habitación y fue ahí que vio al pequeño Riley, un bebé que aún no cumplía ni un año de edad, estaba flotando en una piscina de vómito, orina y excremento. Lucía desnutrido, moribundo, agonizante. Había permanecido por días en esas condiciones, abandonado en esa habitación y a la pareja no le importaba.

Inmediatamente el chico se comunicó con la policía.

Minutos después Justin y Britanny fueron arrestados e interrogados. Todo esto ocurrió mientras que el pequeño luchaba por su vida en el hospital. Los doctores dijeron que era un verdadero milagro que siguiera con vida.

La pareja tenía una actitud muy fría y despreocupada, dijeron que para ellos no era primordial alimentar al pequeño. Brittany, la madre del bebé, expresó que le daba más importancia al cambio el aceite del motor de su auto que cuidar la salud de su propio hijo.

Para la justicia no fue difícil anunciar su sentencia con una condena de 60 años tras las rejas para cada uno.

Riley permanece en un centro de adopción y espera paciente por padres que deseen amarlo y cuidarlo.

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