¿Por qué con el tiempo perdemos amigos?

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En la adolescencia los amigos representan para nosotros un mundo entero, pero cuando nos convertimos en adultos, lastimosamente, pasan a un segundo plano. Sin embargo, siempre los necesitamos y cuando nos encontramos con ellos no podemos dejar de hablar.

¿Por qué todos los amigos con el tiempo se alejan? ¿Qué hacer para no perderlos por siempre? Buenamente.com publica un artículo de la periodista Julie Beck en el cual se despejan estas inquietudes.

La amistad es la libertad, la cual es su belleza y su debilidad a la vez.

En la jerarquía de relaciones, la amistad se ubica en el fondo. Nos importan más nuestra pareja, padres, hijos... todos ellos están por encima de cualquier amistad que tengamos.

La amistad es una relación única porque a diferencia de los lazos familiares (padres/hijos), a los amigos sí los escogemos nosotros. La amistad tampoco parece a un matrimonio o romance porque no tiene una estructura formal. Si no hablas con tus padres o con tu esposo/esposa durante un mes, algo anda mal; sin embargo, tener una pausa tan larga en la comunicación entre amigos es algo común.

No obstante, un sinnúmero de estudios comprueban cuánta importancia tienen los amigos para la felicidad e incluso para la salud física y mental de una persona. A pesar de que la amistad cambia conforme las personas involucradas en ella van creciendo y envejeciendo, las expectativas siguen siendo las mismas.

"Tanto un adolescente de 14 años como un anciano de 100 describen a un amigo cercano de la misma manera. Es una persona con la cual podemos hablar, de la que dependemos y con la cual nos sentimos bien. Sólo cambian las circunstancias en las que se manifiestan esas cualidades de la amistad", dice William Rawlins, profesor de la Universidad de Ohio.

El carácter voluntario de la amistad hace que sea más vulnerable a comparación con otros vínculos más formales. Las personas sacrifican sus amistades cuando se ven obligadas por las circunstacias, porque siempre la prioridad es la familia y el esposo/esposa. Además, si cuando eras niño, para jugar con Juanita o con Panchito sólo tenías que tocar la puerta de su casa, ahora únicamente puedes dedicarles un par de horas al mes para tomar cerveza o vino juntos.

Lo más hermoso en una amistad es la libertad. Nosotros mismos escogemos a nuestros amigos y mantenemos la relación, no por obligación sino por gusto. Sin embargo, la libertad tiene su lado oscuro: con la misma facilidad la amistad puede terminar en cualquier momento.

Cómo cambia la amistad con la edad.

En la infancia un amigo es aquel con el que puedes jugar, en la adolescencia entre los amigos se manifiesta el apoyo y la comprensión mutua. La juventud es el mejor tiempo para la amistad, es entonces cuando la relación amistosa se torna más profunda e importante. En esa edad la gente busca a aquellas personas que comparten sus valores y su manera de pensar. También en esa época les puedes dedicar todo tu tiempo a tus amigos.

De acuerdo a las investigaciones recientes, los jóvenes pasan con sus amigos de 10 a 25 horas a la semana. Es la época más activa para construir vínculos sociales. A la edad de 20 a 24 años casi todo el día los jóvenes están afuera de su casa interactuando con diferentes grupos de personas: compañeros de la escuela, amigos, etc.

Cuando las personas entran a la edad adulta, cuentan con menos tiempo para sus amistades debido a las obligaciones que tienen en su trabajo o en la familia. Claro, es más fácil cancelar una cita con tu amigo que una reunión de negocios o la comunicación con tu hijo. Muchas veces la verdadera amistad nos ayuda a madurar, a entender quiénes somos y en qué dirección ir, pero cuando crecemos ya no tenemos tiempo para las personas que nos ayudaron a tomar decisiones importantes en nuestras vidas. Y eso es muy triste.

A la edad adulta cambiamos también la manera de hacer nuevos amigos, encontramos cosas en común con nuestros compañeros, con los amigos de nuestros hijos, y no porque nos agraden mucho sino porque pasamos con ellos bastante tiempo. Como resultado, la habilidad para hacer amigos sólo porque sí, escuchando la voz de nuestro corazón, se puede extinguir.

Con el tiempo, cuando las personas se jubilan y sus hijos crecen grandes, nuevamente empiezan a valorar las alegrías simples de la vida y prefieren gastar tiempo en lo que los hace felices: en la comunicación. Mucha gente restablece el contacto con los amigos que tenían antes e incluso entablan nuevas amistades.

¿Cómo hacer nuevos amigos?

A lo largo de toda la vida las personas entablan amistades y mantienen la relación de diferentes maneras:

  • Las personas independientes hacen nuevos amigos donde sea que aparezcan. Tienen más conocidos que realmente buenos amigos.
  • Las personas exigentes tienen un par de amigos realmente cercanos y durante años mantienen su relación. Esta manera no es la más perfecta porque el hecho de perder a un amigo puede convertirse en una prueba difícil.
  • La justa medida. Lo mejor es combinar los dos métodos anteriores: no perder el vínculo con tus viejos amigos y hacer nuevas amistades a lo largo de toda tu vida, al cambiar de casa o trabajo.

¿Qué ayuda a mantener la amistad?

Muchas personas pueden mantener sus relaciones amistosas toda la vida. ¿Pero cómo logran pasar por la etapa más peligrosa que es la edad adulta con todos sus compromisos y obligaciones?

El futuro de una amistad depende de la devoción que sienten los amigos entre sí y del tiempo que ambos están dispuestos a invertir en la comunicación. El sociólogo Andrew Ledbetter de la Universidad de Ohio estudió las relaciones de varias docenas de mejores amigos y determinó que cuanto más tiempo pasaban juntos en la juventud, en 1983, más profunda era su relación 15 años después, en 2002. Es decir, cuanto más tiempo le dedicas a tu amistad hoy, mas fuerte será con el tiempo.

Otra investigación reveló que es muy importante que las personas sientan que su contribución a la amistad es equivalente: que reciben lo que dan. Si ambos amigos sienten devoción y son capaces de dar, su amistad va a durar para siempre.

La comunicación en las redes sociales no es suficiente.

El desarrollo de las tecnologías modernas les permite a los amigos comunicarse no sólo mediante los encuentros frente a frente. Cuanto más tipos de comunicación uses (mensaje de texto, correo electrónico, compartir hipervínculos divertidos en las redes sociales y reunirse en persona), más fuerte será su vínculo. Si toda la comunicación entre ustedes se resume a Facebook, con mayor probabilidad se puede decir que esta amistad está condenada.

Existen varios niveles para mantener las amistades. La primera es dar un mínimo de pasos para que la relación no se rompa. Para esto sí es suficiente la comunicación en línea. Enviar una felicitación de cumpleaños o hacer clic en “me gusta“ en alguna fotografía de tu amigo, también son formas de presevar tu amistad. Sin embargo, son métodos mecánicos que se asemejan al aparato de respiración artificial.

El siguiente nivel es mantener cierto tipo de contacto más íntimo. Para esto también a veces basta con comunicarse en línea, especialmente si ambos viven lejos el uno del otro: un correo electrónico, un mensaje de texto con palabras de apoyo, etc.

Sin embargo, si quieres una amistad de alto nivel, una que te dé un auténtico placer, la comunicación por Internet ya no es suficiente. Una conversación ”viva“ con tu amigo nunca podrá ser reemplazada con mil mensajes en la red. Sólo hablando cara a cara podrás experimentar aquella sensación de intimidad y apoyo que tanto necesitas.

Los enemigos principales de una amistad son: cortesía y circunstancias.

“Es importante entender cuánto depende una amistad de las circunstancias de la vida”, dice Rawlins. ”Piensa cuánto tenemos que hacer en la vida: trabajar, cuidar de nuestros hijos y padres. Sin embargo, los amigos son personas adultas, independientes y pueden cuidarse de sí mismos, por lo tanto los excluimos de nuestro itinerario tan agitado“.

La investigación de Emily Langan, profesora de interacciones sociales de la Universidad de Wheaton, demostró que las personas creen que tienen que ser corteses con sus amigos y temen imponer su compañía. Ya no podemos gritar, como en la infancia, bajo las ventanas de la casa de nuestro amigo: ”Luis, ¡ven a jugar conmigo!" o simplemente visitarlos sin aviso como en la juventud.

Las personas se dan cuenta de que cada quien tiene sus compromisos y ya no pueden exigir tanta atención hacia sí. Lo más triste es que sea un proceso recíproco. Así es como los amigos empiezan a alejarse, incluso si no es su intencion. Simplemente por cortesía.

Sin embargo, el mismo detalle que vuelve a una amistad frágil, la hace flexible. Los participantes de la investigación de Rawlins aceptaron que seguían considerándose amigos íntimos, a pesar de experimentar periodos prolongados de “silencio”.

Es triste que cuando crecemos, pasemos menos tiempo con nuestros amigos y no contemos con su apoyo. Pero a cambio aprendemos un nuevo tipo de amistad, la “amistad adulta” que, a pesar de muchos compromisos, nunca se obstruye. No es una relación perfecta, pero así es la vida.

Al fin de cuentas, la amistad es libertad.

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