Se te Pondrán los Pelos de Punta al Saber lo que un Mendigo le Entregó de Vuelta a una Chica que le Compró un Café

Se te Pondrán los Pelos de Punta al Saber lo que un Mendigo le Entregó de Vuelta a una Chica que le Compró un Café171Shares

Casey, una joven estudiante, se encontraba paseando por el centro de la ciudad una mañana antes de ir a la escuela. El clima estaba frío y, a pesar de que tenía prisa, se paró a ver cómo un mendigo reunía las monedas que la gente pudiera darle. El hombre vagaba por las calles tocando las ventanas de los coches. Casey lo contempló un rato y siguió su trayecto hacia una cafetería en la esquina. Esperó en la fila, hizo su pedido de siempre, y cuando tomó asiento, lo volvió a ver.

“Estaba de pie y observaba los precios. Vi que contaba las monedas que había reunido en la calle, para ver si con ellas podía comprar algo. Entonces me acerqué a hablarle. Al comienzo fue frío, creo que porque nadie nunca le hablaba. No sé qué me impulsó a hacerlo, fue un arranque o algo así. Le ofrecí un café con tostadas y él las aceptó inmediatamente."

Casey estuvo platicando con el mendigo por un buen tiempo, él le hacía preguntas y ella las respondía con entusiasmo. El hombre se encontraba muy sucio, tenía la ropa agujereada y hablaba en voz baja, como con miedo.

“Me dijo que su padre lo había abandonado cuando nació y que su madre falleció poco tiempo después a causa de un cáncer. La historia era terrible y yo me angustié bastante. Pero él seguía disfrutando de su café como si no hubiera tomado uno desde hace mucho tiempo”

El mendigo afirmó que lo único con lo que soñaba en la vida era poder ser un orgullo para su madre.

“No lo logré”, dijo con tristeza

“De verdad no sé por qué le ofrecí el desayuno, desconozco las razones por las que me acerqué a hablarle. Eso me causa mucha curiosidad”, dijo Casey.

Luego de más de una hora platicando, ella se dio cuenta que iba a llegar tarde a su primera clase del día.

“Me tengo que ir”, le dijo y se despidió con amabilidad.

El mendigo percibió el cariño que ella le había entregado y, mientras lloraba, le entregó un papel con una nota. Se lo dejó en la mano, se puso de pie, y se marchó antes que ella lo hiciera. Cuando leyó lo que el papel decía, Casey se paralizó completamente.

“Hoy iba a quitarme la vida, pero gracias a ti, ya no lo haré. Te lo agradezco, eres una persona hermosa”

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