Tras años siendo descuidado, la apariencia de este perro no dejaba saber su raza. Su transformación te hará llorar.

Tras años siendo descuidado, la apariencia de este perro no dejaba saber su raza. Su transformación te hará llorar.162Shares

El día 10 de junio de 2014, un equipo de peluqueros caninos voluntarios, visitó un refugio de animales en la zona conocida como Gran Tokyo. Los voluntarios fueron llamados para ayudar a un enorme ejemplar de raza que fue rescatado de la calle tras haber sido abandonado por su dueño. Los peluqueros no podían creer el estado en el que el animal se encontraba.

Su pelaje había crecido hasta el punto que se hacía distinguir su rasgos en general. Como se puede observar en la foto, su melena se encontraba tan revuelta y sucia, que se le habían formado dreadlocks (duros como un tapete viejo) en diferentes y abundantes partes de su cuerpo, incluyendo las patas traseras. Era imposible saber cuánto tiempo había estado en este estado de negligencia. Quizás meses, o hasta años. Era muy difícil imaginarse que después de todo era un poodle.

Resultaba evidente que el descuido había tenido lugar mucho antes incluso que el abandono.

Al principio, el perro actuó un poco nervioso mientras lo sacaban al patio, pero poco después empezó a olfatear con curiosidad a todos los voluntarios. A pesar de haber sido maltratado, descuidado, y abandonado, su carácter amigable seguía intacto. Todos le tomaron cariño inmediatamente, y sus ganas de ayudarle se intensificaban.  

Y es así como empezó la sesión de peluquería. Comenzaron cortando el pelaje alrededor de su cara utilizando una afeitadora eléctrica. Muy cuidadosamente, buscaron la raíz de la pelambrera sorteando la melena abundante.  

Al lograr cortar una considerable masa de pelo que se había formado como una pelota, el cuello del perro quedó descubierto. 

Luego el trabajo continuó enfocándose en el denso amalgamiento que cubría todo su torso y la parte inferior del cuerpo. La maraña de pelos era tan densa que tuvieron que desistir del uso de la afeitadora, y en su vez, optaron por usar tijeras para deshacerse de las enorme masa de pelos, lentamente y con el mayor de los cuidados. 

Tarea fácil no fue, pero con mucha paciencia los peluqueros procedían progresivamente, utilizando agua para aclarar el polvo y la suciedad que cada corte descubría. 

Y aunque no lo crean, así quedó el perro después de esta titánica labor:

Como se puede ver, no podría estar más feliz de tener un nuevo cuerpo, mucho más ligero y limpio: no para de saltar. Poco después de este cambio de look y de vida, decidieron llamarlo Ginta  ("Chico de Plata", en japonés) debido al color de su pelaje. Es realmente conmovedor verlo libre de todo el peso que cargaba a todas partes desde hace tanto tiempo.

Ginta tuvo que aguantar muchos meses de descuido y miseria, después de ser abandonado por una persona que no cumplió con su obligación de cuidar la vida de la que era responsable. Es algo completamente inaceptable e imperdonable que estos nobles animalitos tengan que pagar por la ignorancia e irresponsibilidad de sus dueños. Lamentablemente, aún existen demasiadas personas que no son conscientes de que los animales son hermosas criaturas vivientes que aman y sufren igual que nosotros . ¡Ojalá Ginta pueda encontrar una hermosa familia que le de el cuidado y cariño que merece!

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