14 Hábitos comunes que pueden estar dañando tu salud sin que llegues a notarlo

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Como todos sabemos perfectamente, las cosas no suelen ser siempre lo que parecen. En nuestra vida existen algunos hábitos comunes que la mayoría adoptamos con regularidad, incorporándolos a nuestra rutina. Muchos se podrían pensar que son completamente inofensivos porque son frecuentes en casi todas las personas, pero en realidad pueden ser perjudiciales para nuestra salud,  incluso algunos de ellos tienen el potencial de causarte severas enfermedades.

Pero como en todo lo relacionado con la salud, con un poco de prevención y cuidado puedes reducirlos, evitarlos, o eliminarlos y mantener tu buen cuerpo sano. Para ayudarte a lograrlo, el equipo de Buenamente.com ha recopilado para ti una lista con esas 14 actividades que la mayoría de nosotros realizamos frecuentemente y que podrían estar causándole daños a tu salud sin que te des cuenta. No dejes de chequearla. ¡Y, ya sabes, cuídate mucho!

1. Cruzar las piernas

La primera en hablar acerca del daño causado por cruzar las piernas fue una empresa productora de complementos alimenticios en 1999. Ellos incluso lanzaron unas campaña a gran escala en los Estados Unidos llamada El Gran Descruzamiento, que no era simplemente un truco publicitario: Numerosos estudios confirman que sentarte con la piernas cruzadas (en una silla o el piso) produce hipertensión, venas varicosas y daños en los nervios.

2. Alimentar las palomas

Alimentar palomas es una de las actividades al aire libre que a los padres les gusta hacer con sus hijos. Desafortunadamente, no sólo es divertido, sino peligroso. Las posibilidades de que un ave de ciudad sea portadora de una enfermedad contagiosa son superiores al 50%. Las palomas pueden transmitir ornitosis, colibacilosis, histoplasmosis, salmonelosis, tuberculosis, listeriosis, fiebre de los conejos, enfermedad de Newcastle, toxoplasmosis... ¿Estás seguro que quieres conocer la lista completa?

3. Usar lentes de sol de mala calidad

En su esfuerzo por ahorrar dinero, los fabricantes usan plástico barato que no protege tus ojos de los rayos UV, los cuales pueden conducir a una quemadura de retina en una luz intensa. El sombreado de los lentes hace que tus pupilas se dilaten y reciban el doble de radiación ultravioleta, lo cual es más dañino que no usar lentes. Un exceso de rayos UV puede causar cataratas, dañar tus ojos o incluso causarte cáncer.

4. Beber demasiada agua

Sí, leíste bien. Al igual que beber poca agua, beber demasiada puede ser dañino. Las necesidades de hidratación varían de persona a persona, si haces mucho deporte, debes tomar más, si tienes problemas del riñón, deberías tomar menos. La mejor manera de medirte es escuchar a tu cuerpo.

5. Usar una bolsa de agua caliente para tratar el dolor

Aplicar frío o calor a una zona adolorida es nuestra forma favorita de aliviar el dolor, pero hay una lista completas de males que no requieren el uso de bolsas de agua caliente. Estas incluyen sangrado, inflamación aguda del abdomen (apendicitis, colecistitis, pancreatitis), y en la primeras horas o días después de un esguince o lesión. Los procedimientos térmicos también son dañinos como tratamiento del cáncer.

6. Preparar palomitas de maíz en el microondas

No se trata de la forma en que las preparas, se trata de lo que contiene el maíz para uso casero. El peligro aquí es un químico llamado diacetyl. Es un aceite sintético y un saborizante 2 en 1. Como se vaporiza al calentarse, se mete a tus pulmones y los daña. Puedes reducir el daño a tus pulmones dejando que las palomitas se enfríen antes de comerlas.

7. Comer en tu puesto de trabajo

Hay muchos tipos diferentes de lugares de trabajo, sin embargo la mayoría de ellos no son apropiados para comer y, para mayor peligro, acumulan montones de bacterias que no son precisamente buenas para tu digestión. Si eso no te basta, recuerda que el olor de tu comida puede molestar a tus colegas, tu cerebro necesita descansar, tus piernas necesitan ejercitarse y tu estómago no puede digerir bien la comida si tu cerebro no se concentra en consumirla.

8. Usar calzado abierto en la ciudad

Usarlo todo abierto es prácticamente obligatorio en verano, incluyendo el calzado, según la mayoría. ¿Sin embargo, cuáles son los riesgos de esto? Hay una buena posibilidad de que te hagas una cortada usando calzado abierto y cualquier herida pequeña, sea por picadura de insecto o una ampolla, se infecte fácilmente. Y esa infección puede extenderse por todo tu cuerpo eventualmente.

9. Tomar leche descremada

Puede parecer lo mismo que la leche, sólo que sin la grasa, pero en realidad no lo es. La leche con cero grasa no está ni siquiera cerca de la leche completa en términos de utilidad. Cuando se le extrae la grasa a la leche, las vitaminas se van con ella y son reemplazadas con substancias sintéticas que no son buenas para ti. 

Muchos productores "fortifican" la leche descremada agregándole leche en polvo, que puede oxidar el colesterol en la leche 

No hay evidencia concluyente todavía, pero animales que han consumido colesterol oxidado han experimentado una acumulación de placas arteriales que pueden aumentar el riesgo de un ataque cardíaco.

10. No fijarte en tu postura

Postura correcta significa la posición simétrica de todos los órganos. Cuida tu columna. Ajusta la silla de tu oficina y el monitor de tu computadora correctamente. Aquí está tu lista de verificación:

  • La altura de tu silla debe corresponderse con la altura de tu cadera y su asiento debe ser firme

  • Tu trasero debe llenar no menos que los 2 tercios de la silla

  • El respaldar de tu silla debe ajustarse a tu columna

  • Recuéstate en la silla de manera que tu columna esté colocada firmemente contra ella

  • Asegúrate que tus omóplatos están juntos, tus hombros nivelados y tu estómago relajado

  • No cruces tus piernas. Esto dificultará tu circulación sanguínea

  • Muévete suavemente para que tu columna no golpee el respaldar de la silla

  • Toma una posición que ponga el peso en tus caderas mientras tu cabeza mira al frente y arriba

  • No te apresures a cambiar tu posición cuando empieces a sentirte incómodo. Deja que tus músculos se acostumbren a la posición correcta 

Una parte de ellos se relajará gradualmente, haciendo de esta posición un hábito, pero eso no pasará de una vez.

11. Dormir de lado, boca arriba o boca abajo

Muchos de nosotros preferimos dormir en una posición en la que nos quedemos dormidos mas fácilmente. Sin embargo, este hábito puede causar diferentes problemas de salud, algunos de ellos bastante serios si no se abordan de la manera correcta. 

Cuando duermes de lado, en posición fetal, impides que tu diafragma se mueva libremente, lo cual puede causar varios problemas, incluyendo dolor de espalda y problemas pulmonares

Dormir boca abajo es incluso más peligroso, ya que pone la presión sobre todos tus órganos, pudiendo causar a largo plazo daño nervioso y problemas cardíacos

Eso nos deja con la postura de espaldas, la cual es la mejor de todas, por ser la más natural. El único caso en que debes evitarla es si sufres de apnea del sueño

12. Comer carne roja

Lo mejor es pensar en la carne roja como algo ocasional, en lugar de una dieta diaria. La carne roja tiene un alto contenido de grasas saturadas y también existe evidencia de que la carne procesada, como el tocino y las salchichas, aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer colorrectal. Idealmente, menos del 10% de tu dieta debería ser productos de origen animal

13. Consumir demasiada sal

Cuanta más sal consumes, mayor será tu presión arterial. Uno de cada tres adultos  tiene presión arterial alta, un importante factor de riesgo de accidente cerebro-vascular, insuficiencia renal y ataque cardíaco.

La mayoría de nosotros debería mantener el consumo de sodio por debajo de 2300 miligramos por día. Si tienes presión arterial alta o tienes más de 50 años, redúcela a 1500 miligramos.

14. Parar o saltarse medicamentos

Siendo sinceros, tomar pastillas es un fastidio. Puede haber efectos secundarios y es fácil que se te olviden las medicinas, especialmente si te sientes bien. Decir que te sientes bien no es una justificación para dejar de tomar pastillas. Si sientes que un medicamento ya no te funciona, consulta a tu médico y busca opciones, pero no lo detengas. 

¿Y tú con cuáles hábitos te has identificado? 

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