Conoce la conmovedora historia de Naoya Yamazaki: El niño japonés que nunca se rindió

Conoce la conmovedora historia de Naoya Yamazaki: El niño japonés que nunca se rindió1shares

Si hay algo que realmente golpea nuestros corazones, son aquellos casos de pequeños que pierden sus vidas a causa de enfermedades mortales. No hay nada más trágico para los padres que ver a sus hijos partir antes que ellos, sin embargo, su partida siempre puede dejarnos una valiosa lección.

Hace unos 10 años, un libro titulado "Sigue intentándolo y serás feliz" fue publicado en Japón como tributo de una madre hacia su hijo fallecido. En él reunión distintas conversaciones que mantuvo con este durante su larga y agotadora lucha contra el cáncer.

Lo más conmovedor de todo, fue la actitud positiva y gran fuerza de voluntad que mantuvo el niño durante los 4 años de enfermedad, siempre preocupándose por su mamá. Hoy por hoy, las enternecedoras palabras de este pequeño de 9 años han inspirado a miles de personas a seguir adelante y a nunca rendirse.

Todos conozcan a Naoya Yamazaki.

Un pequeño oriundo de Kanagawa, Japón, que desde muy temprana edad demostró ser un niño con mucha alegría y amor para dar. Lamentablemente, a la edad de apenas 5 años fue diagnosticado con sarcoma de Ewing, un extraño tipo de cáncer que sólo afecta a 1 de cada 100.000 personas.

En este tipo de cáncer, las células cancerígenas de los tejidos blandos y huesos son altamente metastásicas.

Por lo que el valiente niño debió someterse a fuertes radiaciones y agentes anti-cancerígenos para evitar las metástasis en el futuro. Por fortuna, los tumores que se hallaban en sus costillas fueron extirpados, pero duró semanas padeciendo terribles dolores a causa de la quimioterapia.

Después de su primera quimioterapia, Naoya pudo volver a la escuela.

Sin embargo, los tumores volvieron a aparecer en diferentes partes del cuerpo, por lo que tuvo que ser operado y tratado con quimioterapias en repetidas ocasiones. Toshiko, su madre, siempre estuvo ahí para él, aún cuando le partía el corazón verlo sufrir.

"Me encantaría cambiarme por él si pudiera", solía decir la madre. "Naoya siempre me respondía, convencido. Agitando la cabeza, diciendo: 'No, tú no puedes. Tengo que ser yo. Solo yo puedo soportarlo. Sería demasiado para ti, mamá'. Simplemente se negaba…", cuenta Toshiko.

A pesar de que el dolor por el cáncer era extremadamente fuerte, él nunca se quejó.

Es más, siempre hizo lo posible para no preocupar a su madre y animarla en lo posible.

En junio de 2001, cuando Naoya tenía 9 años, el cáncer ya se había extendido a la médula ósea.

Por lo que ya no había nada que se pudiera hacer por él.

"No es justo".

A pesar de las opiniones médicas y del incesante dolor a raíz de la enfermedad, Naoya nunca perdió la fe en su recuperación.

Él siguió pidiéndole a los médicos que lo operaran, pero lo único que ellos podían hacer era darle dosis de morfina para calmar el dolor. Un día, sufrió una severa hinchazón en su garganta que cerró sus vías respiratorias. Toshiko, quien se encontraba junto a él, sufrió un ataque de pánico al ver a su hijo sacudirse, luchando por respirar. La madre no pudo hacer más que llamar a los médicos a gritos mientras lloraba de desesperación.

Por fortuna, los médicos llegaron a tiempo y lograron estabilizar a Naoya.

Sin embargo, le dieron una lamentable noticia a Toshiko: el niño no sobreviviría otro día. En ese momento, la madre decide mantener la calma para estar con su hijo en sus últimos momentos. Fue entonces cuando Naoya le dijo lo siguiente:

"Mamá, si me hubiera muerto entre tanto sufrimiento, sé que te hubieras vuelto loca. Por eso lo intenté con todas mis fuerzas. Aunque fue muy difícil. Sé lo que hiciste por mí, mamá. Gritaste: '¡Que venga un médico, rápido!'. No te preocupes, nunca me moriré de esa manera. Quiero vivir y hacerme viejo. Si sigues intentándolo, serás feliz al final. Hubo cosas que fueron muy difíciles, pero al final todo saldrá bien".

Aún cuando se encontraba al borde de la muerte, Naoya siempre pensó en tranquilizar a su madre.

Este valiente chico falleció el 2 de julio de 2001, dos semanas después de que los médicos le dijeran que no viviría un día más. Su caso fue considerado como un milagro y todo el mundo piensa que su sorprendente fuerza de voluntad fue lo que lo mantuvo con vida durante todo ese tiempo.

De hecho, en sus últimos días en el hospital, Naoya le dijo a unas de las enfermeras lo siguiente:

"¿Sabes? No puedo morirme ahora. Mi madre no está preparada mentalmente, y por eso aún no puedo morir".

A pesar de haber sido diagnosticado a los 5 años, sobrevivir a 5 metástasis y enfrentar 4 operaciones, Naoya siempre mantuvo una actitud positiva.

Cuando murió, su madre no lloró, siguiendo la petición que su hijo le había hecho antes de morir:

"Mamá, no te pongas triste cuando me vaya. Tienes que ser feliz y seguir viviendo. El alma es eterna, incluso cuando el cuerpo ya no está".

Hoy por hoy, la historia de Naoya y los recuerdos de esta madre han ayudado a miles de personas a enfrentar situaciones difíciles.

Recordándoles la importancia de estar vivos.

Si la historia y las palabras de Naoya te ha conmovido tanto como a nosotros, comparte esta historia con tus amigos.

Puede que este chico haya perdido en su batalla contra el cáncer, pero su legado siempre permanecerá. Y recuerda: "Si sigues intentándolo, serás feliz".

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