Conoce los detalles del penoso caso de "las niñas de Alcàsser" y su resultado periodístico

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El 5 de septiembre de 1997, Miguel Ricart fue condenado a 170 años de prisión por el tan mediático caso de "las niñas de Alcàsser". Durante su sentencia, se le aplicó la denominada "Doctrina Parot", la que lo dejaría en prisión hasta el 19 de enero de 2023. Sin embargo, tras la derogación de dicha doctrina por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Ricart fue puesto en libertad el pasado 29 de noviembre de 2013.

Aunque por el momento no se conoce su paradero, sí se sabe que esta liberación ha impactado a la sociedad española y a la valenciana. Recordemos que Miguel Ricart fue condenado por ser el autor de 3 delitos de asesinato y 4 de violación. No obstante, fue hasta el 10 de junio de 1999 cuando la sentencia fue declarada firme después de haberse interpuestos varios recursos de casación contra ella.

Por ahora, no queda más que el recuerdo del revuelo mediático que surgió de la incertidumbre y dolor de los familiares de las víctimas, quienes jamás lograron superar lo sucedido.

Cuando Ricart salió de la cárcel Herrera de la Mancha en 29 de noviembre de 2013, sufrió una gran presión mediática.

De hecho, se dice que en el tren en el que se trasladaba Ricart se encontraban varios periodistas y policías quienes no hacían más que sacarle cualquier declaración sobre los tan abominables crímenes.

"Soy una puta cabeza de turco. Tengo que demostrar que yo no fui. Lo que hicieron con esas chicas no tiene perdón de Dios", declaró Ricart a la Antena 3.

El seguimiento del caso de "las niñas de Alcàsser", siempre ha sido recordado como una vergüenza periodística.

Ya que el mismo demostró el despropósito periodístico de las cadenas que solo buscaban lucrarse del dolor y la tragedia de los familiares de las víctimas.

Por el momento, se desconoce el paradero de Miguel Ricart, aunque algunas fuentes aseguran que el hombre se trasladó hasta Francia para vivir en el anonimato, lejos del foco mediático.

No obstante, recordemos que Ricart no fue el único acusado por los crímenes cometidos en contra de las chicas de Alcàsser.

El otro presunto asesino fue Antonio Anglés, quien desapareció el mismo día en el que la Guardia Civil iba capturarlo en su casa. Lo más insólito de su huida, es que Anglés fue visto ese mismo día, pero nunca lograron encontrarlo.

Por supuesto, se han esparcido diferentes rumores sobre su paradero, algunos dicen que está muerto, mientras que otros aseguran que se encuentra escondido en una favela de Brasil.

Para la actualidad, el caso de "las niñas de Alcàsser" es considerado como un "relato periodístico que nunca debió producirse".

Recordemos que Desirée Hernández, Miriam García y Antonia Gómez, las niñas de Alcàsser, desaparecieron una noche después de hacer autostop para acudir a una discoteca donde su colegio realizaba una fiesta el 13 de noviembre de 1992. En ese entonces, 2 hombres (Miguel y Antonio) las secuestraron, violaron y asesinaron, y sus cuerpos fueron hallados 75 días después en el paraje de La Romana.

En ese entonces, toda España estaba pegada al televisor para escuchar hasta el mínimo detalle del sufrimiento a las que fueron sometidas las 3 muchachas.

Durante todo ese revuelo, las cámaras de televisión ya habían violado los códigos deontológicos y los límites impuesto por la moral.

Incluso se llegó a filmar, en directo, el momento en que los padres se enteraban de que habían encontrado los cadáveres de sus hijas. Una escena que hizo que de más de uno sintiera un leve escalofrío.

Por supuesto, después del show mediático que se formó, diferentes periodistas se aventuraron a criticar lo ocurrido. Es más, Víctor Amela tildó lo filmado por Antena 3 como "pornografía sentimental".

No obstante, Antena 3 no fue la única en lucrarse con el dolor de los familiares.

Paco Lobatón, con su programa "¿Quién sabe dónde?", en TVE y Pepe Navarro, con su programa "Esta noche cruzamos el Mississippi", en TeleCinco, televisaron el juicio de Ricart, y se atrevieron a llegar aún más lejos: hasta mostraron las horrorosas autopsias que aún pueden ser encontradas en Internet.

Por si fuera poco, el padre de una de las víctimas, Fernando García, se paseó por los diferentes platós, apoyando esa explotación mediática.

De hecho, hasta consideró la posibilidad de crear una fundación para recaudar donativos en nombre de "las niñas de Alcàsser", sólo que su idea fue denegada por el rechazo de la familia de otra de las víctimas.

Lo más trágico de todo, es que los periodistas aceptaban cualquier testimonio para ponerlo al aire. Visitaban a los vecinos del pueblo donde le hacían preguntas como "¿Qué haría usted si tuviera a los asesinos delante?" y hasta llegaron a visitar a los familiares del fugitivo Antonio Anglés.

Por su parte, Salvador Enguix reveló en su tesina doctoral "Los juicios paralelos del caso Alcàsser y sus efectos", que el Canal 9 llegó a ofrecer dinero para conseguir testimonios.

Enguix asegura que le llegaron a ofrecer 200.000 pesetas a la hermana de Anglés, Kelly, para ir al programa, y otras cadenas de televisión llegaron a entrevistar al hermano Enrique, quien sufre de esquizofrenia y oligofrenia para simplemente conseguir unos "testimonios cuya única validez es la de servir para el espectáculo".

Ya durante el juicio, existía un "grupo de fans" que seguían los detalles del caso".

"Estábamos obsesionados con las niñas de Alcàsser, en esta casa no se hablaba de otra cosa. No me perdía ni una noticia", declaró una valenciana.

De hecho, hasta hubieron personas que trasladaron hasta Valencia para sólo estar entre el público en las varias sesiones del juicio contra Miguel Ricart en 1997.

"Había una mujer, la Puri, que fue a todas las sesiones. Como iba tanta gente y no cabíamos, se ponía en un quiosco enfrente del juzgado a repartir números hasta que se le acababan. Todos sabíamos que teníamos que acudir a ella", continúa la valenciana.

Y de esas visitas al juicio de Ricart, nació un extraño "club" donde las personas que seguían el caso se reunían para debatir sobre la tragedia e incluso hacer excursiones hasta el sitio donde fueron hallados los cuerpos de las jóvenes para recrear los hechos.

Tras todos los abusos mediáticos, el Canal 9 fue condenado por injurias.

Esto comprobó que el caso de "las niñas de Alcàsser" era un claro ejemplo de lo que nunca debió ocurrir en el periodismo.

"El día que aparecieron los cuerpos se rompieron las reglas del juego. Fue una auténtica locura, hubo mucha presión mediática. Se hizo una exposición pública del dolor, un show lamentable", declara Enguix.

En 2009, el juez fijó indemnizaciones de hasta 620.000 euros en sentencias contra Canal 9. 

¿Y de qué manera ha cambiado el periodismo?

Se dice que existe un antes y un después en el tratamiento de los sucesos tras lo ocurrido con el caso de Alcàsser. Esto hizo que se reforzara la necesidad de crear un Código Deontológico y que se tuviera más tacto al momento de tratar temas sensibles.

En dicho código se especificaron varios criterios como:

  • evitar la difusión de conjeturas y rumores como si se tratara de hechos,
  • el acoso intimidatorio y persistente es una práctica reprobable,
  • evitar las intromisiones innecesarias y las especulaciones gratuitas sobre los sentimientos de las personas,
  • dañar de forma injustificada la dignidad de los individuos de palabra o con imágenes, incluso después de su muerte, contraviene la ética periodística,
  • proteger los derechos de los menores.

Estamos seguros que difícilmente la sociedad valenciana y la española pueda olvidar este suceso.

Sin embargo, esperemos que toda esta estrafalaria mediática haya servido como un claro ejemplo de lo que no se debe hacer al momento de cubrir casos como estos.

Y tú, ¿qué opinas al respecto?

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