Diamantes: un engaño que empezó en 1950 y que actualmente sigue cosechando frutos

Diamantes: un engaño que empezó en 1950 y que actualmente sigue cosechando frutos296shares

¿Cuál es el precio de las cosas? "Lo que las personas estén dispuestas a pagar por ello”, dice mi profesor de economía. Y ¿será posible influir en esta percepción? "Claro que sí”, dice el de marketing.

Hacer publicidad y mantener un producto disponible son las claves esenciales para atraer el interés de los consumidores y con ello incrementar el precio de un artículo.

Estas son dos estrategias puestas en practica por los mayores expertos en producción, comercio, talla y venta de diamantes en el mundo “De Beers”; quienes han logrado convencer a la población de una farsa por la que se pagan millones de euros.

El monopolio lucrativo

De Beers 'Un diamante es para siempre'

Hace poco tocamos el tema de la oferta, la demanda y la escasez en “Cuando los cerdos comían langosta y una piña costaba más de $7500”. Sin ahondar demasiado en el tema, ya recordarás cómo la escasez o abundancia de un artículo determinaban su valor.

Por ejemplo, el jabón,  es un artículo básico de higiene que es ofertado por diferentes empresas, lo que permite que su precio sea realmente bajo. Pero ¿qué ocurriría si la producción mundial estuviera a cargo de un único fabricante?

Ahora sólo debes cambiar la palabra “jabón” por “diamantes” y eres bienvenido a la mayor trampa del siglo.

Diamantes:

Son extraídos a cuenta gotas de lo más profundo de la tierra y en países acabados por la guerra, todo el mundo piensa que los diamantes son piedras preciosas, valiosas, muy raras y difíciles de encontrar.

Pero la verdad es que este es un gran engaño por parte del mayor productor de diamantes del mundo: De Beers.

La compañía comercial fue fundada en 1988 por Cecil Rhodes, en ese entonces De Beers ya llevaba el control del 90% de la producción mundial de diamantes para 1902. Una posición altamente monopolista que ha logrado mantener desde entonces.

Aunque, De Beers no hace uso de su posición para posicionarse como el mejor y mayor productor, sino para aumentar sus beneficios, procurando que la producción de diamantes no sea fluida. Provocando la existencia de una escasez ficticia que dispara el precio de los diamantes para el consumidor.

¿Tienes algún anillo de oro? Si algún día quieres venderlo obtendrías una buena cantidad de dinero por quilate. Pero, tan sólo intenta vender un anillo de diamantes, sabrás que simplemente por haber salido de la tienda, ha perdido su valor en un 50%.

Las joyerías buscan el oro porque es escaso, pero no es lo mismo con los diamantes, ya que De Beers tiene millones almacenados.

"En 1978, una mujer trató de vender un “pedrusco” que compró como inversión dos años antes. Pagó 100.000 dólares, en Tiffany’s, Nueva York, pero la empresa se negó a recomprarlo. Tiffany’s alegó que su estricta política de empresa prohíbe expresamente recomprar algún objeto que haya sido vendido por ellos mismos. Pero, la empresa le recomendó otro joyero de la 5ª avenida, pero ni ese, ni ningún otro ofreció a comprar la joya."

La industria se abstiene de recomprar diamantes de particulares, pues se entiende que los venden con un sobre coste de entre el 100 y el 200%. Si lo hacen y compran el diamante por $50.000, Tiffany´s estaría aceptando que le estafó los otros $50.000 a su clienta.

La segunda estocada

¿Alguno recuerda la campaña: “Un diamante es para siempre”? No dudo que sí, no por nada fue elegido como el mejor lema publicitario del siglo XX y supondría la segunda estocada de De Beers.

A mediados de 1940, nadie quería un diamante como joya, ya que su brillo no era competencia para el alucinante rojo de un rubí ni para el verde esmeralda. Se le dio un uso industrial gracias a su gran dureza, lo que les permitía utilizarlos en las máquinas de corte.

En el año 1847, De Beers contrató una reconocida agencia de publicidad de Pensylvania, en la que Frances Gerety  creó la popular frase “un diamante es para siempre”.

Haciendo énfasis en la gran dureza y durabilidad de este material, lo relacionó con la integridad del amor puro, el compromiso y la eternidad.

Luego de muchos años de una fuerte campaña publicitaria, no existió un novio que no utilizara hasta el último centavo para demostrar su amor con uno de los diamantes controlados por De Beers.

"Tan grande fuera el anillo, tan grande sería tu amor."

Y además, al usar la frase “para siempre”, las parejas no han recurrido a la venta de sus anillos, sino que se traspasa de generación en generación promoviendo de esta manera la escasez en el mercado.

"Y así llevamos 50 años. Si de repente todo el mundo deseara vender sus anillos, De Beers tendría los almacenes llenos de nada."
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