Ella pasó años librándose del exceso de vello, ahora ha dejado de afeitarse y es muy feliz

Ella pasó años librándose del exceso de vello, ahora ha dejado de afeitarse y es muy feliz0shares

Unas de las principales luchas que tienen las mujeres es el depilado corporal. Puesto que si hay algo que esta sociedad le ha exigido a las mujeres es a tener cuerpos libres de pelos, forzándolas prácticamente a pasar por dolorosas sesiones de depilados e incómodos minutos con la afeitadora. 

Para muchas mujeres, el depilado es solo cuestión de piernas, entrepierna y axilas, no obstante, ¿qué hay de aquellas que sufren de "exceso de vello corporal" y deben depilar prácticamente su cuerpo entero? Bueno, podemos aventurarnos a decir que es un proceso bastante molesto.

Recientemente, una chica que sufre de esa particularidad decidió dejar de rechazar ese vello natural y renunciar por completo al depilado. De hecho, ella exhibe con orgullo su cuerpo cubierto de pelo e inspira a otras mujeres a seguir su camino hacia la auto-aceptación... ¡Sigue leyendo para enterarte de los detalles!

Una mujer que ha pasado toda su vida afeitándose todo el cuerpo porque se sentía como una "anormal" ha decidido deshacerse de la afeitadora.

Leah Jorgensen, de 33 años, ha decidido adoptar su "aspecto natural", después de luchar con el síndrome de ovario poliquístico durante algunos años.

El síndrome es un trastorno hormonal que puede crecimiento anormal de vello con patrón masculino.

Lo que puede hacer que le crezca el vello corporal de la misma forma que un hombre, cubriendo no solo sus piernas, sino también abdomen, pecho, brazos, espalda y rostro.

Desde la edad de 14 años, la tildaron de "hombre" los abusones de su escuela.

Por lo que usó camisas de manga larga y cuello alto con pantalones largos durante 13 años en un intento desesperado por ocultar su cabello.

A finales de sus veintes, Leah comenzó a afeitarse.

Pasando horas quitándose meticulosamente el pelo de la barbilla, las mejillas, el labio superior, el pecho, el estómago, los brazos, las piernas y la espalda.

Tenía tanto miedo de que la gente se acercara y viera el pelo en su cara que no tuvo su primer beso hasta que tuvo 27 años. 

Incluso evitó al dentista durante 12 años.

Sin embargo, desde entonces, Leah ha abandonado la afeitadora.

Y se ha empeñado en mostrar su pelo en público, diciendo que se siente "empoderada".

Ella espera que su historia le de valor a otras mujeres para que dejen de avergonzarse de sus cuerpos.

"Nunca había visto mujeres que se parecieran a mí. Estaba tan avergonzada que no quería hablar de eso. Mi manera de lidiar con esa vergüenza era esconderme. Mi objetivo diario durante mucho tiempo fue pasar el día sin que nadie se diera cuenta de lo peluda que estaba".

"Como tengo tanto [vello], fue muy difícil ocultarlo. Desarrollé un caso terrible de ansiedad y realmente afectó mi salud mental".

"Tuve una mala experiencia con mi doctor. Nunca había visto un caso tan extremo de hirsutismo y se sobresaltó e hizo una mueca. Tenía una figura en un papel y dibujó donde estaba el cabello. Estaba tan sensible que realmente me molestó y me hizo sentir como un bicho raro. En la escuela secundaria, un compañero de clase notó el pelo en mi cara y había un grupo de chicas que se burlaban de mí y me llamaban un hombre. Me sentí avergonzada y asustada, como si de alguna manera fuera menos mujer".

"Me cubrí con ropa y me afeité la cara, y si iba a mostrar alguna parte de mi cuerpo, la afeitaría".

"Hace mucho calor y humedad aquí en el verano y yo usaba sudaderas todo el año. La gente me preguntaba, '¿por qué estás usando eso?' y yo estaba como, 'déjame en paz'. Estaba realmente convencida de que perdería a mis amigos y mi familia me negaría y no podría conseguir un trabajo o un novio, simplemente viviría una vida miserable sola".

En diciembre de 2015, Leah fue atropellada por un automóvil y tuvo que ser llevada al hospital en una ambulancia, tiempo durante el cual los paramédicos le cortaron la ropa para poder tratarla.

Se sometió a cirugía y terapia, y era la primera vez que la gente veía la extensión del crecimiento de su vello de cerca por primera vez.

Esa experiencia la ayudó a superar su ansiedad, ya que el personal médico la veía solo como una persona y no le importaba su aspecto.

Alrededor de ese tiempo, Leah encontró a un hombre que la encontró atractiva, con su vello corporal y todo, lo cual, según ella, ayudó a darle el impulso que necesitaba.

"Me di cuenta que nunca me importó cómo se veía el vello. El problema no era con el vello, sino con la percepción que la gente tenía de él. Pensé: 'ya es suficiente'. No quería huir de eso nunca más".

Leah no se ha afeitado durante todo un año y dice sentirse fortalecida.

Ahora, usa blusas escotadas y muestra sus piernas en público.

Ella incluso usó un bikini por primera vez el verano pasado, y tiene más de 2.000 seguidores en Instagram.

También renunció a su trabajo para regresar a la universidad y así estudiar sobre el trabajo social y trabajar con niños autistas.

"La gente definitivamente mira o intenta tomar fotos, pero lo espero porque realmente no ves mujeres que se parezcan a mí", cuenta Leah.

"Solía ​​temer que la gente se diera cuenta de mi pelo, pero ahora lo abrazo y lo dejo crecer. Soy única y eso está perfectamente bien. Todavía me afeito la cara porque me gusta cómo se ve mi cara sin pelo, pero solía afeitarme varias veces al día y ahora iré un par de veces a la semana. Ha sido increíblemente enriquecedor. Espero que mi historia les de valor a los demás. Y a las mujeres que tienen hirsutismo; no estas sola".

El próximo mes, Leah será una de las 100 mujeres que se fotografiarán para un libro que promueve la diversidad como parte de un proyecto llamado "Underneath We Are Women".

El cual muestra los efectos dañinos que pueden tener los estándares de belleza tradicionales, particularmente en las mujeres que siempre tienen a otras personas que les dicen 'lo que necesitan ser'.

Y tú, ¿qué opinas al respecto? ¿Crees que hace bien esta chica?

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