Fue a Uganda a construir pozos de agua y terminó perdiendo su trabajo y a su esposa.

Fue a Uganda a construir pozos de agua y terminó perdiendo su trabajo y a su esposa.18shares

El mundo necesita más personas como él.

Einer Rubilar siempre encuentra tiempo para visitar a sus amigos y familiares en Valdivia (Chile), su ciudad natal. Aquellos que hace algún tiempo lo vieron partir para convertirse en carabinero (policía de Chile), profesión que practicó por más de 12 años. Durante esa etapa de su vida fue que este hombre descubrió que su verdadera vocación en la vida era servir al prójimo. Y eso es exactamente lo que ha hecho todo este tiempo, pero ya no usa su uniforme y vive en un país totalmente diferente, sin embargo sigue estando convencido de que “son las pequeñas cosas las que terminarán cambiando el mundo.”

Su vocación de servicio no apareció por casualidad, cuando era carabinero, llegó a ser Cabo Primero y ayudaba a trasladar niños abandonados a albergues y también trabajaba como voluntario de COANIQUEM (Corporación de Ayuda al Niño Quemado).

Pero su labor como carabinero llegó a su fin en el 2002, año en el que conoció a una ciudadana norteamericana y se fue a Estados Unidos para casarse con ella; sólo pretendía vivir su amor y obtener una mejor calidad de vida.Cabe destacar que uno de sus sueños desde niño era visitar África; disfrutar de sus paisajes y vera a los animales en su estado natural. En ese momento de su vida, aprovechó su condición de residente estadounidense y la oportunidad que le estaba dado la vida y viajó como voluntario al continente africano, exactamente al país de Uganda. Y encontró que la realidad allí era mucho peor de lo que él imaginaba.

Einer encontró un país en el que habitan más de 11 millones de personas sin agua potable, quienes sólo tienen acceso a pequeños charcos de agua turbia, y además deben compartir el preciado líquido con los animales. Es por esta situación que enfermedades como el cólera y el VIH son muy comunes. Este es uno de los países más olvidados por el mundo.

Después de vivir este drama día a día, tuvo la maravillosa idea de construir pozos para lograr abastecer constantemente a las poblaciones.

Para financiar este proyecto, Einer puso parte de sus ahorros, lo cual a largo plazo le costó su trabajo, propiedades y hasta su matrimonio. Sin embargo, él continuó y con el apoyo de algunos amigos consiguió fondos gracias a diversas actividades en las que resaltaban las colonias latinas.

A su regreso a África se unió a voluntarios ugandeses y formó su propia cuadrilla para construir pozos sustentables.

El método que utilizaron es muy sencillo y se trata de responsabilizar a las comunidades en donde existan napas subterráneas, para que paguen un pequeño porcentaje del costo de la construcción, en la que también participan los propios vecinos trabajando en la excavación y levantamiento del pozo.

Gracias a su iniciativa unas 110 mil personas han salido beneficiadas, lo que impulsó la creación de la ONG “Begin Anew” (Comenzar de nuevo) como base de un proyecto que planifica la construcción de unos 5 mil pozos, que beneficiará a unos 5 millones de ugandeses.

En la actualidad, Rubilar ha encabezado la construcción de alrededor de 100 pozos con agua limpia. Pero, esperan que para los próximos cinco años rompan el ciclo de la pobreza en las comunidades más pobres en Uganda, y llevar agua potable a 5.000.000 de personas en las zonas rurales. Además de la construcción  y mantener funcionando 5000 pozos de agua.

Es importante que las comunidades participen activamente, las mismas trabajan junto con Rubilar y su cuadrilla para construir los pozos. La comunidad está involucrada en la inversión financiera, la inversión significa una pequeña fracción del costo, pero es suficiente para que la comunidad, se sienta incluida y tomada en cuenta en el proyecto, lo cual asegura que los pueblos estarán encargados de los pozos y que cuidarán de los mismos generando un sentido de responsabilidad y propiedad.

Por otro lado, Rubilar ha creado programas de educación y la formación de agricultura sustentable, además de un programa de reforestación para las escuela de la localidad. Incluso, el mismo Rubilar tiene un comedor en el que ofrece desayuno a 160 niños todos los días.

“No estoy buscando resolver todos los problemas en Uganda. Mi objetivo es ofrecer esperanza y la promesa de un futuro a través de agua limpia, el mantenimiento de su suministro de alimentos y educarlos sobre la importancia del mañana”-Einer Rubilar, en entrevista con 24 horas, TVN Chile-

No hay dudas de que el trabajo de este ex carabinero es admirable. Nos preguntamos ¿Cuántas personas como Einer Rubilar necesita el mundo para lograr que sea un lugar habitable para todos?

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