La abandonaron para que muriera cuando tenía 1 año. 80 años después cuenta su historia

La abandonaron para que muriera cuando tenía 1 año. 80 años después cuenta su historia80shares

No todas las personas están destinadas a ser padres, de eso no hay dudas. Y es que diariamente conocemos historias de pequeños que fueron abandonados por sus papás o de padres que regalaron a sus hijos a completos desconocidos con el fin de "deshacerse" de ellos como si se trataran de un estorbo.

Por supuesto, nadie es quién para juzgar a esas personas por no querer tener hijos. Sin embargo, si podemos reprochar a aquellos que han abandonado a sus pequeños en condiciones deplorables con la esperanza que simplemente mueran solos... ¡Eso sí es que es algo muy despreciable! Ya que toda persona, por muy niño que sea, tiene derecho a la vida.

Hoy queremos contarte la insólita historia de una pequeña que a la edad de un año fue encontrada con las manos atadas y abandonada en una colina al sur de Inglaterra. Lo más insólito de todo, es que ella pasó 80 años buscando a sus padres, quienes al parecer intentaron matarla... ¡Sigue leyendo para conocer los detalles!

La historia de Anthea Ring comienza en el pasado verano de 1937.

Cuando Arthur y Margareth paseaban por una colina en compañía de sus hijas Elizabeth y Jane, cuando de repente, la madre ve algo extraño y dice: "hay un bebé ahí".

Rápidamente, la familia buscó entre los arbustos y encontraron a una adorable pequeña rubia.

La pequeña de apenas un año, llevaba un vestido rosa, tenía algunos rasguños y picaduras de insectos. Pero lo que más sorprendió a la familia fue un hecho: la bebé tenía las manos atadas por delante.

Sorprendidos y conmovidos por lo que acaban de presenciar, Arthur y Margareth decidieron adoptar a la niña luego de haber reportado el incidente.

Desafortunadamente, la policía jamás logró averiguar nada y como nunca supieron quienes eran los padres de la bebé ni de cómo llegó a esa colina, decidieron olvidar el tema. A la bebé que encontraron la llamaron "Anthea", la cual creció convencida de que las personas que la criaron eran sus padres biológicos.

A la edad de 9 años, le dijo una dura verdad: ¡Ella había sido adoptada!

Fue entonces cuando sus padres decidieron hablar sobre su pasado, aunque ocultaron los detalles de cómo había sido encontrada.

"Me dijeron que me habían dejado en la puerta del Hospital Worthing cuando era una recién nacida", dijo Anthea a BBC.

Sorprendentemente, esa revelación no despertó su interés en conocer a sus verdaderos padres.

Pasaron los años, a la edad de 15 años decidió irse de casa y empezó a trabajar en unos almacenes en Londres. Años más tardes, se graduó de enfermera y conoció a su actual marido, Francis. Junto a él, tuvo dos hijos :Jonathan y Christine.

Un día, Anthea decidió visitar a sus padres para enseñarle unas fotos de su hija.

Cuando sus padres vieron las fotos, quedaron sorprendido por el gran parecido de la bebé con Anthea. En ese momento, ellos le contaron la dura verdad sobre su pasado. Fue justo ahí, cuando ya era una mujer adulta, cuando Anthea finalmente supo que la familia que la adoptó en realidad la había encontrado en una colina cerca de Worthing en 1937. 

Por supuesto, la noticia la dejó atónita y lloró por unos instantes.

Pero ella logró reponerse y siguió con su vida. Conforme pasaron los años, su familia se fue haciendo más grande, ahora era abuela. Aunque seguía sin saber realmente quiénes eran sus padres ni por qué la habían dejado en la colina.

En 1994, ella se unió a una organización llamada "Norcap", la cual ayuda a los adultos adoptados a conseguir información sobre su pasado.

Desafortunadamente, lo único que ella sabía sobre su pasado, era la investigación que la policía había hecho hace 57 años. La cual había concluido que la bebé hallada no pertenecía a la localidad, dado que habría resultado imposible mantener un secreto como ese en una comunidad tan pequeña. De hecho, la policía pensaba que Anthea había sido llevaba hasta allí en tren desde Londres.

Después descubrió que luego de haber sido encontrada, ella permaneció en un hospital durante 6 meses, a la espera de que la policía encontrara a sus padres.

A la edad de 75 años, ella decidió hacerse una prueba de ADN que reveló un montón de cosas interesantes: Tenía un 92% de origen irlandés y se encontraba emparejada con primos en EE.UU. e Irlanda. Quienes resultaron ser parientes del lado materno de sus padres y estuvieron dispuestos a colaborar con el caso.

En 2016, Anthea fue contactada por Julia Bell, una reconocida genetista, quien trabajó con la genealogista Angie Bush.

Estas mujeres averiguaron los verdaderos apellidos de sus padres: "Coyne" del condado de Galway y "O’Donnell" del condado Mayo. Al investigar el caso, se dieron cuenta que una de las 7 hijas de un hombre llamado John O’Donnell posiblemente fuera la madre de Anthea. Luego descubrieron que entre esas mujeres, había una madre soltera llamada Lena O’ Donnell.

Posteriormente, la historiadora aficionada irlandesa Catherine Corless descubrió que Lena había contraído matrimonio en Irlanda en 1945, siete años después de que encontraran a Anthea.

Lena O’Donnell había tenido 4 hijos. En abril de 2017, uno de ellos accedió a someterse a una prueba de ADN y confirmaron las sospechas: ¡era medio hermano de Anthea!

De esa manera supo toda la verdad: había nacido el 20 de noviembre de 1936 y su verdadero nombre era Mary Veronica.

Los registros revelan que luego de que su madre pasó por distintas organizaciones benéficas que ayudaban a madres solteras luego de su nacimiento. Aunque el 18 de diciembre se pierde la pista y no se supo más de su madre hasta 3 años después, cuando  apareció en una boleta electoral, sin rastros de la pequeña a la que llamó Mary Veronica. De acuerdo a Bell, Lena no abandonó a su hija:

"Creo que hizo algo valiente y decidió intentarlo y quedarse con el bebé".

Pero aún quedaba una interrogante, ¿cómo llegó a la colina en donde fue encontrada?

En esa época, se habría registrado casos de mujeres que se encargaban de cuidar a los bebés de otra madres, pero que en oportunidades los vendían, por lo que eso podría haber sucedido. Lena pudo haber dejado a su bebé al cuidado de alguien más, quien intentó venderla cerca de Worthing, pero algo pudo pasar y decidió abandonarla en la colina.

Tiempo después, Anthea descubrió quién era su padre.

La investigación descubrió que su padre se encontraba entre 6 hermanos, a quienes fueron descartando uno por uno a través de pruebas de ADN de los hijos y nietos de esos hombre. Hasta que entonces sólo quedaron dos hermanos y uno de ellos debía ser su padre: Patrick y Phillip.

Como ambos habían fallecido y ninguno había dejado descendientes directos, resultaba difícil descubrirlo.

No obstante, los restos de saliva en una de las cartas que había enviado Patrick a una sobrina ayudó a descubrir la verdad: ¡las pruebas revelaron que Patrick Coney era el padre biológico de Anthea! 

Así fue como 80 años después, Anthea finalmente descubrió quienes habían sido sus padres.

En la actualidad, Anthea no mantiene contacto con ningún miembro de su familia materna, aunque se mantiene muy unida con la familia de su padre.

"No sabemos si Patrick supo que yo existía. Él nunca se casó y una vez mencionó que fue porque le gustaba su independencia".

Anthea concluye agradeciendo los genes que heredó de sus padres biológicos, puesto que se mantiene muy saludable pese a su edad.

Aunque ella asegura que su verdadera familia son sus adoptivos, Margareth y Douglas. Aquí te dejamos una foto de los padres biológicos de Anthea:

Y tú, ¿qué opinas sobre esta sorprendente historia?

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