"la anorexia me ganó” La triste nota que dejó esta joven antes de suicidarse.

"la anorexia me ganó” La triste nota que dejó esta joven antes de suicidarse.2.8kshares

Los cánones de belleza son cada vez más exigentes en cuanto a cómo deberían lucir las chicas para considerarse hermosas. Es frecuente ver sobre las pasarelas más famosas del mundo a mujeres sumamente delgadas y estilizadas, por lo cual son muchas las que tratan por todos los medios de imitar su imagen, haciendo hasta lo imposible por alcanzarlo, llegando incluso a atentar contra su propia salud en este afán.

En el mundo de hoy, las estadísticas sobre los casos de enfermedades asociadas a esta realidad, como la anorexia y la bulimia, son alarmantes. Cientos de jóvenes son víctimas de estos trastornos y un gran porcentaje pierde lamentablemente la vida por esta causa. De allí que es sumamente importante promover todo tipo de acciones que permitan crear conciencia sobre sus peligros para frenar su propagación. El triste caso que veremos a continuación es sobre una que precisamente, en sus propias palabras, "perdió la batalla" en contra de ellas. 

Su nombre era Pippa McManus y estuvo 3 años luchando fuertemente contra la anorexia.

Pese a los innumerables esfuerzos de ella misma y sus familiares, no logró superar su padecimiento y optó por quitarse la vida de una forma bastante inesperada.

Apenas tenía 15 años cuando tomó tan drástica decisión. 

Fue justamente hace dos años, en diciembre de 2015, cuando este hecho sacudió al mundo entero. La noticia de que una chica se había arrojado a las vías del tren perdiendo instantáneamente la vida causó conmoción al público en general.

“Lo intenté, pero la anorexia me ganó”.

Fue la frase que más estremeció a sus padres de las pocas líneas que dejó por escrito antes de dirigirse a su trágico desenlace.

Su historia no es tan diferente a la de cualquier otra chica común.

La anorexia comenzó a manifestarse en Pippa cuando cumplió los 12 años y entró en la preadolescencia.

Creció como muchas viendo en los anuncios cómo lucían las mujeres más bellas del mundo.

Así construyó mentalmente su propio concepto de cuáles eran los requerimientos para que una jovencita como ella pudiese ser considerada así, bella; lo que dio pie a su preocupación excesiva por su imagen y peso corporal.

Debió haber algún comentario sobre su barbilla que la marcó negativamente para siempre.

Su familia aún no sabe qué pudo haber escuchado por allí sobre ello; lo cierto fue que repentinamente comenzó a preocuparse desmedidamente sobre el aspecto de su barbilla.

Le manifestaba a todo el mundo que su barbilla estaba demasiado grande.

Las personas le decían que no era nada de cuidado. A pesar de ello, ella no la aceptaba y comenzó un estricto régimen de ejercicio y alimentación que le permitiera mejorar este aspecto de su cuerpo.

Llegó a niveles exageradamente obsesivos.

Tanto así que sus extenuantes sesiones de ejercicios y poca ingesta de comida llamaron la atención de sus padres, al punto de hacerle saber su preocupación al respecto.

El primer quebranto importante de salud lo tuvo en la temporada navideña de 2012.

En ese momento se desmayó y, en el centro de salud donde la atendieron, le diagnosticaron una anorexia nerviosa severa. 

¡Alcanzó a pesar tan sólo 27 kilos!

En el servicio de salud mental infantil de Stockport donde la atendieron dijeron que era el peor caso que habían visto.

Se inició así su largo camino de tratamiento psicológico pero sin mayores resultados.

De manera formal, mejoró su alimentación más sus pensamientos seguían siendo los mismos y esto la condujo cada vez a empeorar su condición.

A los 13 años se vendó los pies pues consideraba que eran enorme.

Estuvo recluida en una clínica de rehabilitación para recibir tratamiento.

Su detención se dio a raíz de la Ley de Salud Mental vigente en su ciudad. Sin embargo, ni siquiera con esto vio mejoría alguna.

Le fue imposible abandonar sus malos hábitos.

Sus padres estaban desesperados. Un día consiguieron en el cuarto de Pippa un oso de peluche donde guardaba dentro varios objetos punzantes, algunos de ellos ensangrentados, junto a una nota de despedida. Parte del escrito decía: "No quiero crecer y tener una vida, en estos momentos no la tengo. No soy capaz de luchar más contra la anorexia. Lo he intentado mucho, pero me ha ganado".

Fue una discusión con su papá en la Navidad del 2015 que sirvió de excusa para completar su plan.

Le dieron permiso por unos pocos días. Luego de compartir varios momentos gratos junto a sus familiares y amigos, volvió a caer en su obsesiva rutina de ejercicios; a lo que su padre le dijo un poco alterado que dejara esa actitud. Ella le gritó: “Me voy quitar la vida ahora mismo”, huyendo de la casa para más nunca volver.

Tan sólo pasaron dos horas cuando llegaron las autoridades para notificar su fallecimiento.

Informaron que Pippa se había lanzado a las vías del tren.

Fue una noticia devastadora para la familia McManus.

Algunas de las preguntas que su padre se hacía en ese momento fueron: “¿Qué podría haber hecho? No debí gritar, tuve que insistir a la clínica, si no le hubiera dejado ver la televisión, y si…”

Decidieron enfrentar su dolor ayudando a otras personas que estuvieran pasando por lo mismo.

A los pocos meses, decidieron iniciar una fundación a la cual llamaron "The Pip Foundation for ABC Anorexia and Bulimia Care", para prestar apoyo a las familias de los pacientes con estas terribles enfermedades.

Su madre dijo: "No quiero que la vida de Pip y su sufrimiento hayan sido en vano".

“Mi hermosa hija Pip se quitó la vida el 9 de diciembre de 2015, cuando solo tenía 15 años. Nuestro sufrimiento nunca cesará. Pip pasó los últimos tres años de su vida luchando contra la anorexia, malnutrición, depresión y auto-lesiones. No quiero que la vida de Pip y su sufrimiento hayan sido en vano, siempre que podía intentaba ayudar a otros; por eso nosotros esperamos poder continuar con su trabajo a través de esta fundación”.

Quieren que los médicos amplíen su rango de acción a chicos desde edades más tempranas.

La señora McManus comentó también que los doctores están acostumbrados a recibir casos en edades comprendidas entre 16 y 30 años. Sin embargo, la dinámica actual ha llevado a que comiencen a manifestarse a partir de los 13, sin saber cono abordarlo eficazmente.

Confiemos que su aporte surta el efecto deseado en la sociedad juvenil actual.

Y sean cada vez menos los afectados por estos terribles males.

¿Qué otras medidas crees tú que puedan tomarse para combatir estas enfermedades? COMENTA y COMPARTE con tus amigos esta historia.

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