La Extraña Maldición de las Esponjas que Tomó la Vida de 800 Personas

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¿Sabías que existen esponjas naturales? Las que compramos en los supermercados no son las mismas que usaban los antiguos griegos. 

Hoy en día, encontramos esponjas de diferentes colores, materiales y diseños. Antes, las personas no hallaban sus esponjas en los supermercados, no. Éstas eran extraídas de las profundidades del mar.

Las esponjas marinas o poríferos, son en realidad unos animales invertebrados acuáticos que viven en aguas cálidas. Estas esponjas naturales eran las favoritas de los antiguos griegos para llevar acabo actividades de limpieza y de aseo corporal.

Pero el mercado de esponjas marinas llegaría a su fin cuando una extraña enfermedad abatiera contra los recolectores.

Recolectores de esponjas.

Por cientos de años, los pobladores de las islas del Dedocaneso, en el Mar Egeo, cosecharon la esponja de mar. La recoleción de esta esponja natural se llevaba a cabo a través de una técnica que los griegos llamaron "salto de piel", que consistía en saltar a las profundidades del mar a pulmón libre y sin ropa.

"Saltadores de piel con una hoz, una red para recolectar, un peso y una correa".

Los "saltadores de piel" llevaban a cabo esa técnica con la ayuda de una piedra de 15 kilos para bajar rápidamente a las profundidades, donde cortaban la esponja con la hoz y la recolectaban en una red.

Un "saltador experto" podía sumergirse hasta 30 metros bajo el agua y permanecer sin respirar de 3 a 5 minutos. Por esa razón no usaban ningún tipo de vestimenta, ya que solo ocasionaría una resistencia para bajar y subir.

La maldición del traje de buzo.

La aparición de los trajes de buzo (en el siglo XIX) revolucionó el mercado de la esponja. Con esos trajes de metal y caucho las personas podían permanecer mucho más tiempo bajo el agua.

Permanecer más tiempo bajo el agua significaba recoger más esponjas y ganar más dinero. Así que muchos recolectores comenzaron a adquirir sus propios trajes y a incrementar sus ganancias, hasta que la desgracia ocurrió.

Los primeros trajes de buzo usaban aire comprimido que era bombeado desde el barco hasta los cascos. Sin embargo, el nitrógeno que usaban era absorbido por el cuerpo a causa de la presión. Lo que llevaba al buzo a sufrir una severa enfermedad si subía a la superficie y la presión atmosférica disminuía drásticamente.

Esa enfermedad es lo que la medicina reconoce ahora como "embolia gaseosa" que consiste en la formación de diminutas burbujas en los tejidos e inflamación en las articulaciones y debajo de la piel, lo que puede provocar un fuerte dolor en varias partes del cuerpo, parálisis y hasta la muerte.

La ciencia de aquel entonces tardó 50 años en descubrir los síntomas y tratamientos para esta enfermedad.

Y dado a que en las islas de Dodecaneso llevaban a cabo varias sumersiones al día y por largos periodos de tiempo, se vieron fuertemente afectados por el "mal del buzo".

Entre los años 1866 y 1895, se registraron en la isla Kalymnos 800 muertos y más de 200 afectados por parálisis a causa de ese mal.

El mal de buzo se extendió de tal manera que al menos un miembro de cada familia estaba afectado por la enfermedad. Lo que arruinó a muchos negocios y hogares.

En el año 1882, el Imperio Otomano prohibió el uso del traje de buzo, volviendo a realizar el "salto de piel", lo que redujo considerablemente las ganancias de esta actividad.

A pesar de que el traje de buzo sufrió ciertas modificaciones eso no detuvo las muertes y enfermedades a causa de la descompresión. Fue en 1910 cuando la medicina finalmente descifró el mal del buzo e hizo pública la primera tabla de descompresión. Aunque tardó años en llegar al Dodecaneso, una vez que los buceadores la dominaron lograron reducir el número de afectados.

"Las tablas de descompresión indican al buceador, dos cosas: la profundidad y tiempo máximo de inmersión o inmersiones, para evitar las paradas de descompresión, y la profundidad y duración de las paradas si es necesario hacerlas".
"Homenaje a los buceadores caídos por el síndrome de descompresión".

Así fue como la industria de las esponjas naturales volvió a su auge, hasta que una enfermedad parasitaria llegó al Mediterráneo acabando con casi todas las esponjas marinas. Lo que obligó a los recolectores a inmigrar a otro países. 

Muchos de ellos terminaron en Tarpon Springs, Florida, EE.UU y en el Golfo de México, donde lograron levantar nuevamente el negocio de las esponjas marinas, hasta que en 1950 la enfermedad de las esponjas golpeó esas costas.

Desde ese momento hasta ahora, se han registrado periódicamente brotes de la enfermedad que han imposibilitado que esta industria vuelva a su auge, ocasionando que las esponjas naturales aumentaran considerablemente su precio. 

Y esa es la razón por la cual las esponjas sintéticas dominan el mercado de hoy.

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