Lee este cuento budista cada vez que necesites sentir paz en tu vida

Lee este cuento budista cada vez que necesites sentir paz en tu vida350shares

Llevando varios siglos andando por el mundo, esta doctrina se basa mayormente en enseñanzas que han pasado de una generación a otra, y cuyo principal objetivo es ayudar al ser humano a enriquecer su alma, apreciar el mundo que les rodea y vivir en plena armonía con el todo. 

Partiendo de esto, uno de los principales aprendizajes está justamente en tomar las experiencias con las que nos vamos tropezando a lo largo de nuestras vidas y construir con ellas una mejor persona, en nosotros mismos. 

Las enseñanzas de Buda nos invitan a evaluar nuestros tropiezos y convertirlos en fortalezas y, con el tiempo harán que nuestra alma se ilumine aún más.

Este hermoso cuento esconde uno de esos aprendizajes, y cada vez que sientas que no comprendes la razón de las durezas de la vida, puedes volver a leerlo y recordar que todo es parte de tu camino para ser cada vez mejor. 

La parábola del Desafío

Esta historia es muy antigua, quizás más que el mismo tiempo, ya que se dice que cuando sucedió, Dios vivía en la tierra, entre los hombres, y podías acercarte a él, como a un amigo, para compartir tus dudas y econtrar respuestas. 

Cierto día, un campesino se acercó a Dios

"Tú eres Dios, lo sé", le dijo el experimentado hombre del campo. "Creaste el mundo y todo lo que hay en él, y todo es hermoso". Dios asintió, agradeciendo el comentario. Entonces el campesino continuó hablando. 

Pero, hay algo que tú no sabes... 

Dios le miró, sin mucho asombro, y muy paciente. Le indicó con un leve gesto que continuara hablando. Parecía algo interesado. 

Tú no eres un campesino experimentado, como yo...

"No sabes nada de agricultura, de la tierra y como lograr que te dé sus frutos". Dios le miró a los ojos, como el sabio mira a su aprendiz. 

"¿Y qué me aconsejas?" Preguntó Dios al campesino

"Te propongo que me permitas hacer las cosas a mi manera, durante el tiempo que dure un año". Dios lo pensó, y aceptó. 

Durante ese tiempo todo fue perfecto

El campesino eliminó las tormentas y las plagas y pidió un clima perfecto para que creciera el grano que cultivaba. 

Hacía siempre un sol radiante, que iluminaba lo justo y calentaba lo necesario para poder trabajar tranquilo

Llovía sólo cuando el campesino lo requería para regar su siembra y nada más que lo necesario

Pronto el trigo comenzó a crecer alto, dorado y abundante, como nunca se había visto

El campesino estaba satisfecho y feliz, así que fue a buscar a Dios para mostrarle su obra

"¡Mira esto!", dijo contento. "Ahora tendremos suficiente comida para 10 años, aún cuando no trabajemos en ese tiempo" 

Pero al recoger el grano, encontró una inesperada sorpresa, ¡estaban vacíos! 

"Pero, ¿qué pudo salir mal?", dijo el campesino incrédulo 

Dios, que hasta el momento había permanecido callado, finalmente le contestó: "Al evitar los conflictos, has hecho al trigo inútil"

Las tormentas, los truenos, los desafíos, todo lo que conocemos como "lo malo" es en realidad necesario para nuestro crecimiento espiritual

Es lo que nos sacude por dentro y nutre nuestra alma, pues nos enseña a apreciar más "lo bueno" y más importante aún, a diferenciar lo uno de lo otro

Una vez que logres entender eso, apreciarás más las riquezas y belleza que te rodean y que son parte de ti mismo... La luz

Y nunca más te sentirás miserable cuando tengas que enfrentar la oscuridad

Así como esto ha pasado de generación en generación, es hora de que tú lo compartas también

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