Mira lo que padeció este hombre cuando firmó sus correos como mujer por una semana

Mira lo que padeció este hombre cuando firmó sus correos como mujer por una semana2shares

Si acaso pensabas que el machismo y la discriminación a las mujeres en el trabajo eran cosa del pasado y que no existía actualmente, permítenos contarte una historia que hará que te des cuenta que no hay nada más alejado de la realidad. Lo más positivo de esta anécdota es que el afectado fue un hombre y él es el que está contando su experiencia en las redes sociales, quizás así los otros hombres se sientan más inclinados a creer que esto en verdad le ocurre diariamente a mujeres de todo el mundo.

Nicole Hallberg y su amigo y compañero de trabajo Martin R. Schneider tuvieron una confusión entre sus direcciones de correo electrónico del trabajo hace poco: De alguna manera, los mensajes de Martin empezaron a ser enviados con el nombre de Nicole. Él se dio cuenta porque de repente un cliente empezó a tratarlo de una manera que no era la acostumbrada: como una porquería. A raíz de esto, Nicole y Martin decidieron hacer un experimento: intercambiaron las firmas digitales de sus correos electrónicos por una semana para ver cómo afectaba sus vidas profesionales.

Nicole hizo una publicación sobre su experiencia en Medium

“Intercambiamos firmas por una semana. Nada cambió, excepto que nuestros clientes pensaban que yo era hombre y que Marty era mujer. Yo tuve una de las semanas más fáciles de mi vida profesional. Él... no". Esencialmente, Marty fue abusado por los clientes que usualmente lo trataban con respeto. La semana de Nicole fue un paseo. Marty recurrió a Twitter para explicar exactamente lo que pasó.

Era un infierno. Todo lo que pedía o sugería era cuestionado. Los clientes que podía atender con los ojos cerrados eran condescendientes. Uno preguntó si era soltero.

Se volvió viral, por supuesto. Cuando un hombre confirma que el sexismo existe, es noticia. Si una mujer lo dice, es sólo otro lunes normal

Así que aquí tienen la historia de cómo @nickyknacks me enseñó lo imposible que es para las mujeres profesionales obtener el respeto que se merecen:

“Un día estaba intercambiando mensajes con un cliente sobre su currículum y él simplemente estaba siendo IMPOSIBLE. Grosero, despectivo, ignorando mis preguntas", escribe Martin. "Diciéndome que sus métodos eran estándares, (no lo eran) y que yo no podía entender los términos que estaba utilizando (claro que podía)... De cualquier manera ya me estaba cansando de sus porquerías cuando me di cuenta de algo. Gracias a que compartimos la bandeja de entrada, todas mis comunicaciones salían con la firma de Nicole”.

“Era con Nicole que estaba siendo grosero, no conmigo”, explica Martin

“Así que sólo por curiosidad, le puse ‘Hey soy Martin, voy a relevar a Nicole en este proyecto.’ MEJORA INMEDIATA. Receptividad positiva, agradeciéndome las sugerencias, respuestas rápidas, me dijo que mis preguntas eran geniales. Se convirtió en un cliente modelo”.

Interesante.

“Nota: Mi técnica y mis consejos nunca cambiaron. La única diferencia fue que tenía nombre de hombre ahora”, aclara Martin. Ahí fue cuando decidieron hacer el “experimento”.

Hicimos un experimento: Por dos semanas intercambiamos nombres. Firmé todos los mensajes a los clientes como Nicole y ella firmó como yo. Amigos. Apestó.

Martin describió la semana como "un infierno"

Constantemente dudaban de él, los clientes fueron condescendientes y uno incluso le preguntó si era soltero.

¿Y para Nicole?

“Nicole tuvo la semana más productiva de su carrera. Me di cuenta que la razón por la que todo le toma más tiempo es porque tiene que convencer a los clientes de respetarla”.

Aquí está lo realmente mal de todo esto: Para mí fue impactante. Para ella, era lo normal. Ella simplemente lo asume como parte de su trabajo.

Es endemoniadamente frustrante que haga falta que un hombre señale esto para que se convierta en una historia

Seamos claros, esto no es culpa de Martin. Martin es lo que llamamos un "aliado"

Él no está experimentando la injusticia, pero la está denunciando. Los aliados son vitales para cualquier movimiento.

¿Pero no sería genial que pudiéramos decir, “Hey, soy una trabajadora experimentada, calificada y leal y me estás tratando como una porquería" y ser tomada en serio como el hombre que acaba de decirlo?

“Nosotros soportamos esta porquería una y otra vez por miedo a los hombres que tienen el poder y eso ayuda a perpetuarlo”, le dijo Nicole al Huffington Post

“Siempre seré comprensiva con una mujer que no quiere o no puede darse el lujo de arriesgarse”.

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Todas podemos evolucionar y tener éxito
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