¡No lo tomes a la ligera! Descubre cuándo la gripe de tu hijo es grave y cómo actuar

¡No lo tomes a la ligera! Descubre cuándo la gripe de tu hijo es grave y cómo actuar21shares

Por lo regular, cuando un niño tiene gripe se le recomienda quedarse en casa para descansar, tomar muchos líquidos y controlar la fiebre con medicamentos de fácil acceso como el paracetamol. Por lo que esta enfermedad no parece nada de qué preocuparse... o al menos eso creías.

Lo cierto, es que esta temporada de gripe ha sido aterradora para los padres, puesto que se han registrado 53 muertes de menores de edad por enfermedades relacionadas con la gripe. Así es que es necesario que los padres sepan cómo detectar si su pequeño empeora y amerita ir al hospital.

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¿Cómo saber cuándo es necesario llevar al niño al hospital por una gripe?

De acuerdo a los expertos, esa no es una pregunta fácil de responder:

"De vez en cuando, incluso entre niños sanos, esta cepa de influenza puede hacer que un adulto se enferme muy, muy rápido", dijo el Dr. William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt. "Es engañosa".

La mayoría de los padres saben que deben vigilar de cerca a los niños menores de 5 años por cualquier señal de que su enfermedad se vuelva más severa.

Es importante prestar aún más atención a bebés y niños menores de 2 años, asegurándose de que estén consumiendo suficientes líquidos porque pueden deshidratarse fácilmente.

Si bien la mayoría de los niños sufren brotes de gripe y se recuperan con rapidez.

Un pequeño número desarrolla complicaciones potencialmente mortales que requieren atención médica inmediata, dijo el Dr. Schaffner.

Los niños con enfermedades también corren un mayor riesgo de desarrollar complicaciones relacionadas con la influenza.

Aunque la mitad de los niños hospitalizados con influenza esta temporada de gripe no tenían ninguna de las afecciones crónicas subyacentes que hacen que los niños sean susceptibles a las complicaciones de la influenza, según revelaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Entonces, es necesario que nos preguntemos: ¿qué debemos mirar?

Las señales que se deben observar en los niños son fiebres persistentes que no desaparecen y las fiebres que disminuyen pero que vuelven a reaparecer después de que el niño parece haber pasado la peor parte de la enfermedad, dicen los expertos.

Cuando eso sucede, el tiempo es esencial:

Una fiebre persistente o recurrente puede significar que el niño ha desarrollado una complicación como neumonía o una respuesta inflamatoria peligrosa, y los padres deben buscar atención médica inmediata.

Igualmente, los padres deben estar atentos a la sepsis, una complicación potencialmente mortal causada por el ataque abrumador del cuerpo contra una infección.

La afección se caracteriza por fiebre o escalofríos, dolor o molestias extremas, piel pegajosa o sudorosa, confusión o desorientación, dificultad para respirar y frecuencia cardíaca alta.

Los síntomas que requieren atención médica inmediata son:

Si la respiración se dificulta o está respirando rápido, superficialmente o siente dolor o presión en el pecho; si los labios se vuelven azules o morados; si la piel se vuelve pegajosa; o si el niño se niega a comer o beber, o tiene diarrea y está vomitando, lo que aumenta el riesgo de deshidratación.

En general, si un niño está particularmente irritable, está durmiendo demasiado, parece confundido o no está mentalmente alerta, y no está actuando como debería, los padres deben buscar ayuda médica.

Los vómitos y las convulsiones graves también son señales de peligro.

Ahora bien, ¿qué precauciones se deben tener para los bebés y los niños pequeños?

Para los niños menores de 2 años, los padres deben estar atentos para asegurarse de que sus hijos reciban suficientes líquidos y observar si la orina se vuelve oscura, un signo de deshidratación que requiere atención médica inmediata. Otros síntomas a tener en cuenta en los bebés son, dificultad para respirar, incapacidad para comer, menos pañales mojados y llanto sin producir lágrimas.

El ibuprofeno se pueden usar en niños mayores, pero el acetaminofén es el medicamento más recomendado para la fiebre en los bebés.

Debe usarse solo en las dosis apropiadas, como se indica en el paquete (la aspirina nunca debe usarse en niños).

En cuanto a los resfriados de los menores, los expertos sugieren a los padres confiar en sus instintos.

Los padres conocen a sus hijos mejor que nadie, y si creen que algo anda mal, deben llamar a un médico y pedir consejo, o llevar al niño a un centro de atención urgente o sala de emergencia, dado que los bebés no podrán decirles que se sienten mal.

"Cuando la madre está realmente preocupada, eso no debe trivializarse: el pediatra debe observar a ese niño de cerca", dijo el Dr. Schaffner.

¿Y qué es lo normal en la gripe en niños?

Para la mayoría de los niños, un curso típico de influenza comienza con un pico repentino de temperatura, dolor de garganta, tos y dolores musculares. Los niños más pequeños también pueden tener náuseas y vómitos.

Pero en la mayoría de los niños sanos, la enfermedad seguirá su curso con relativa rapidez. 

La fiebre disminuirá después de tres a cuatro días, y la tos disminuirá dentro de una a dos semanas, dijo el Dr. Garg.

"Si esto es lo que ve un padre, probablemente esté bien que el niño se quede en casa y no vaya a la escuela; quieres que descansen y se mantengan hidratados. La mayoría de los niños sanos que tienen un curso leve de la enfermedad no necesitan ir a ver al médico, y no necesitan ir al hospital o a la sala de emergencias. Tampoco necesitan hacerse la prueba de influenza", aseguró el médico.

Si bien los niños hospitalizados con influenza generalmente reciben tratamiento con medicamentos antivirales como Tamiflu.

La decisión de prescribirlos para pacientes ambulatorios es complicada y requiere un equilibrio cuidadoso de riesgos y beneficios, ya que el tratamiento puede causar efectos secundarios, como náuseas, vómitos y raramente, efectos secundarios neurológicos.

Por lo tanto, los padres no deben tomarse la gripe y los resfriados a la ligera.

Es necesario que presten atención a sus hijos para saber cómo se desarrolla la enfermedad y así poder brindar el debido cuidado.

Y tú, ¿sabías esto sobre la gripe? ¿Qué le recomendarías a un padre en esta situación?

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