Terapia tan extremista que se convierte en esclava de su terapeuta por más de 20 años

Terapia tan extremista que se convierte en esclava de su terapeuta por más de 20 años291shares

En la comodidad de una de las compañías líderes de gestión de activos de Estados Unidos, Candace Heather apareció en la epítome de un ejecutivo londinense bien pagado.

Eficiente y trabajadora, ella disponía de un salario de 75.000 libras con bonos por encima de los 20.000 libras. Quizás no una fortuna, pero todavía una suma considerable.

En privado, sus compañeros comentaban sobre su apariencia "desagradable". Y la mayoría de las veces descartaban sus excentricidades debido a que pensaba que se trataba de una "mujer con gatos" que decidía vivir sola. Sin embargo, no podrían haber estado más equivocados. ¡Conoce la historia de esta mujer! Y por supuesto, todo por lo que tuvo que pasar durante 23 años de su vida.

Hoy por hoy, Candace Heather relata la inquietante influencia que su terapeuta ejercía sobre ella.

Para cuando Candace dejaba su trabajo, no se retira a una casa en los suburbios o a un apartamento en el centro de la ciudad, no. Ella vivía en un piso pobre y helado. Y es allí, dice ella, donde pasó 2 décadas bajo la influencia de un psicoterapeuta que la aisló de su familia y amigos, y quien controlaba obsesivamente su vida.

Y no sólo le entregó considerables sumas de dinero, sino que siguió cada una de sus instrucciones, incluso las órdenes más extrañas.

A muchos les resultará difícil de comprender cómo una mujer exitosa e inteligente podría encontrarse, como ella dice, mentalmente esclavizada por alguien que en la superficie era algo más que un simple especialista en trastornos alimenticios. Pero como verán a continuación, y como lo confirman expertos en cultos y técnica de control mental, los individuos carismáticos pueden ejercer poderes perturbadores sobre individuados vulnerables.

Cadance, de 51 años, dice que permaneció como prisionera durante 23 años, hecho que confirmó su familia. 

Durante ese tiempo, ella dejó a su primer esposo, se convirtió en una extraña para sus padres y tuvo una vida de miseria e insolación.

"Era como si robara mi cordura, mis sentidos. Llegué a creer que sus instrucciones y enseñanzas eran todo lo que me mantenían con vida. Aún sigo creyendo que él salvó mi vida, pero también se convirtió en mi maestro y mi captor", dijo Candace al Daily Mail.

Hoy por hoy, las cosas no podrían ser más diferente. Ahora vive en una hermosa casa en Falkestone con su esposo Simon y sus hijas gemelas de 5 años, Poppy y Daisy. Ella es una mujer transformada. Ya han pasado 7 años desde que Candace escapó de ese piso sucio donde sufrió tanto.

Una historia similar es la de Laura Strutt.

El The Mail on Sunday ha compartido su historia anteriormente, aquí te dejamos la portada de la noticia:

"La cruel agonía de perder a nuestra hermosa hija a manos de su "sanador espiritual".

Ahora, con un trabajo bien pagado a la cabeza del departamento de mercadeo y comunicaciones de la misma Firma, ella finalmente ha encontrado paz en su interior.

¿Se aprovechan los terapeutas de la situación delicada de sus clientes? 

Candance dice que sus problemas alimenticios comenzaron a la edad de 13 años, cuando era una colegiala que vivía con sus padres en Kent. Ella desarrolló la anorexia y perdió mucho peso. A la edad de 17 años era bulímica. Los doctores le advirtieron sobre los posibles daños irreversibles del corazón y estómago. Pero ella sentía que los doctores no la ayudaban mucho.

Posteriormente, Candance encontró un anuncio en Ms London, una revista popular en ese entonces, ofreciendo "Psicoterapia para adictos compulsivos a la comida".

Ella respondió el anuncio y se reunió con un hombre llamado Joseph Comez, quien afirmaba haber tratado exitosamente a 50 pacientes alrededor del país. Al principio, Candace no estaba impresionada: Él era un hombre bajo, fornido y rechoncho, con poca carisma. Pero su aparente pericia finalmente la cautivó.

El "terapeuta" elaboró un plan de alimentación que implicaba medir meticulosamente las comidas de proteínas, verduras y frutas. 

Pero también dejó claro que ella debía ser "purgada" de su "adicción a la apariencia" y su obsesión por el peso. Ya que, según él, esa era la raíz de sus problemas. Candace asistió a sus citas 3 veces a la semana durante el primer año, y en ese momento la alentó a ganar 19 kilos.

"Lo que no me di cuenta era que me estaba rindiendo ante él. Estaba viviendo en ese mundo que él había regulado. Estaba tan desesperada por no volver a ese estado de vomitar por horas, o purgarme a mi misma con laxantes (...) Y para mi, el plan de alimentación de este hombre había parado mi adicción", dijo Candace al Daily Mail.

Obsesión por la relación con su terapeuta: 

Su relación con el terapeuta y su régimen era ahora tan intenso como lo había sido su obsesión por la comida. Ella acordó en mudarse a un piso alquilado en Londres que, según Gomez, pertenecía a uno de sus pacientes. Así que ella le dejó una nota a su esposo Neil diciendo que se estaba yendo y condujo hasta lo que sería su "hogar" por las siguientes 2 décadas.

"Ese fue el verdadero comienzo de mi cautiverio. La noche que llegué, llorando y temblando, me horroricé. Estaba lleno de pulgas, en mal estado y sórdido. No había calefacción y tampoco agua caliente, pero en ese entonces me sentía inútil y que era eso lo que merecía. Tenía mis gatos, pero esa era mi única fuente de afecto". Confesó Candace.

La baja autoestima de Candace fue gradualmente erosionada aún más.

Le prohibieron usar maquillaje y mirarse en el espejo, puesto que Gomez insistía que era su "vanidad" y "ego" la que la había llevado a la enfermedad. También fue obligada a vestir ropa de tiendas de caridad, e incluso a comer ajo para asegurarse de que su aliento apestaba.

Y aquí es donde su historia da otro extraño, pero optimista, giro. Candance comenzó a tomar trabajos en la Ciudad, donde eventualmente se especializó en comunicaciones en la industria financiera, antes de ser contratada en la Firma donde trabaja actualmente.

No fue fácil, ella aprendió a mantener una buena, pero distante, relación con sus colegas. 

En parte, ella estaba trabajando porque Gomez le exigía un pago (de hasta dos tercios de sus ingresos), el cual era pagado en su mayoría en efectivo.

Y el nivel de control se volvió aún más extremo. Aunque no había una relación física con el terapeuta, él parecía determinado a suprimir su vida sexual. Molesto por la confesión de que ella deseaba tener una relación normal con un hombre, Gomez diseñó una serie de instrucciones que dificultaría cualquier intento de formar nuevas relaciones.

Ella hizo esto por 16 años. Sus cuentas a menudo llegaban a las 500 libras al mes. Incluso hasta había hecho una hoja de cálculo para hacer frente a esa tarea.

"Era agotador, apenas podía mantener los ojos abiertos. Había comprado un calentador y varias veces me quedé dormida y me quemé con él. Literalmente me arrastraba por el lugar. Pero era tanta la extensión de mi lavado de cerebro que nunca pensé en mentir. Le contaba cada vez que rompía una regla, incluso cuando eso significaba que él viniera y me gritara por horas, llamándome arrogante y despreciable. Siempre terminaba igual, con él gritándome que moriría si no lo tuviera a mi lado. Y yo realmente creía eso", explicó Candace al Daily Mail.

¿Por qué alguien inventaría un régimen tan estrafalario? 

Hoy en día, ella solo puede especular. La repetición es el método clave para el lavado de cerebro, al igual que la privación de sueño. Su terapeuta, dice ella, se aseguró de que estuviera ocupada toda la noche, por lo que los compañeros de Candace pensaba que su cansancio era a causa de su diabetes. Y hasta sus padres contrataron a un detective para averiguar más sobre Gomez, pero en vano.

Finalmente, en Febrero del 2010, Candace dice que comenzó a buscar otro terapeuta, deseando poder tener la fuerza para dejar su tratamiento. Hasta que un estadounidense, Kay Sheppard, apareció y lentamente, mediante correos electrónicos, convenció a Candace de que necesitaba apoyo para alejarse de Gomez porque había había sido controlada durante mucho tiempo. Y así fue como ella envió a sus padres un correcto electrónico admitiendo por primera vez que cuestionaba su "tratamiento", por lo que sus padres condujeron inmediatamente hasta Londres.

"Fue una espera espantosa. Cada momento me espetaba al terapeuta en la puerta. Me encontraba encogida y aterrorizada. Pero en el momento en que vi a mis padres sentí una ola de seguridad", confesó. Fue entonces cuando Candace se mudó con sus padres y durante varios meses comenzó a recuperar su vida.

Esta es la fotografía del estrafalario terapeuta que asegura haber ayudado "exitosamente" a 50 pacientes.

La historia de Candace es un recordatorio del inquietante poder que los terapeutas no regulados pueden ejercer sobre sus pacientes. Habrán muchos escépticos sobre el caso de Candace, pero ella tiene la confianza suficiente para publicar un libro sobre sus experiencia llamado "A Hunger For Live: A Meoir", que actualmente está a la venta en Amazon.

Hoy en día, no hay mucho para conectar a Candace con su vida anterior, pero ella aún conserva unas cajas de "evidencias", donde incluyen las facturas de teléfonos y sorprendentes cartas que fue obligada a enviar a su madre.

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